Así juega Iosifov: Gol y desborde para las 2 bandas del Sporting

Dani Souto

SPORTING 1905

Nikita Iosifov
Nikita Iosifov David Loché

Los aficionados del Real Sporting de Gijón ya han tenido sus primeras muestras de las capacidades de Nikita Iosifov por las que la dirección deportiva rojiblanca decidió apostar por el ruso tras la temporada de su eclosión en el fútbol esloveno. Extremo, diestro de pie dominante aunque con un notable manejo de la zurda, que desarrolló la mayor parte de su carrera jugando por izquierda a pie cambiado, pero cuyos mejores números los firmó partiendo mayormente de la derecha, se presenta como una de las soluciones más versátiles para Nicolás Larcamón.

Iosifov, de 25 años, representa el clásico perfil de extremo con capacidad técnica para los primeros toques, lo que le permite desequilibrar en espacios reducidos y en situaciones de uno para uno, que le ha marcado como un jugador con tendencia a ir hacia dentro más que a conquistar la línea de fondo. Su regate desde parado, con una buena arrancada y agilidad, sumado a su golpeo con ambos pies ha hecho que trace habitualmente esas diagonales ya sea buscando la definición a portería o el centro desde zonas interiores.

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Características que le permiten ser más peligroso cuando recibe al pie y puede encarar que cuando tiene que conquistar la espalda con envíos al espacio. Aun así, también es un recurso útil en ese escenario gracias a su punta de velocidad, que le permite ganar carreras incluso con metros de desventaja -dependiendo el caso-. Eso sí, es un tipo de jugada en la que los defensores suelen recurrir al duelo físico buscando el choque, donde Nikita tiene más dificultades para imponerse.

A la hora de llevar el balón hacia posiciones ofensivas en conducción o bien acompañar la jugada para llegar y pisar zonas de remate, Iosifov puede aportar mucho al juego de su equipo. A la hora de encarar, con ese desequilibrio que le caracteriza y la posibilidad de salir por ambos perfiles, el de Tambov muestra un aceptable porcentaje de éxito, aunque si algo es indiscutible es que lo intenta a la mínima que tiene la oportunidad. Por el contrario, sin balón es donde muestra sus principales cuestiones a reforzar, tanto en la activación en algunas jugadas, como en la repetición de esfuerzos para las ayudas defensivas.

Esa será una de las principales incógnitas a resolver en el contexto que pretende desarrollar Larcamón. El argentino lo viene empleando como uno de sus carrileros, en este caso por el costado izquierdo -el principal en su carrera, aunque venga de destacar en el opuesto, y el que le hace jugar a pierna cambiada-. Aun así, por perfil de jugador, le está demandando mucha más presencia ofensiva que a su homólogo por el otro costado, un Guille Rosas más capacitado en defensa y con más recorrido para ocupar el carril. De ahí que esas dificultades sin balón no se vean tan expuestas, siendo algo más aprovechable en todo caso al defender hacia adelante y tener consignas a la hora de presionar, y teniendo un contexto adecuado para encarar a la última línea recibiendo al pie.

Queda por ver si durante la temporada mantiene este mismo rol una vez quede configurada la plantilla en su totalidad, con el carril diestro como alternativa para él, y si Larcamón trata de darle protagonismo en amplitud para que desequilibre y busque línea de fondo a pesar de jugar a pie cambiado -algo como lo que se hacía con Haissem Hassan por el otro costado- o si por el contrario le sigue dando margen para ir hacia dentro, pisar el carril interior para poner centros cerrados con diestra en ataques más posicionales o directamente la finalización a portería que le permitió sumar 16 goles y 9 asistencias en su última temporada en Eslovenia.