Texto de análisis
19 ago 2026 . Actualizado a las 20:01 h.Ni el resultado ni el juego acompañaron en el estreno, ya no solo de una nueva temporada, sino de un nuevo proyecto, el de Nicolás Larcamón al frente del banquillo del Real Sporting de Gijón. Los rojiblancos mostraron un punto de madurez muy alejado de lo que requiere el sistema y el modelo de juego que pretende desarrollar el argentino. Todo lo contrario de un Sabadell similar en muchas cuestiones, empezando por el dibujo, pero que demostró estar mucho más hecho y adaptado a su propuesta. Analizamos ese choque de estilos a partir de 4 claves tácticas destacadas:
Sin capacidad de superar la presión a pares del rival
Desde un primer momento el Sporting dejó claro que en sus saques de puerta la intención era iniciar en corto. La disposición en esa fase del juego era de un marcado 5-2-3, con Corredera entre centrales, junto a Yáñez, y Iosifov en la última línea acompañando a Otero y Sarco. La voluntad era atraer al rival, del que ya se conocía su intención de presionar alto, para bien lograr una salida ordenada en combinación o en su caso buscar el envío más directo a esa última línea, muy alejada del resto del bloque, para tratar de explotar ese 3 para 3 a campo abierto. Ninguna de las dos alternativas terminó de fructificar. La combinación en corto, con tanto jugador cercano y emparejado, sobre todo encima de los receptores de espaldas -doble pivote o apoyo del carrilero zurdo por fuera-, resultaba imposible para los rojiblancos, forzados a un envío largo mal dirigido. La opción B con ese pase directo tampoco ofreció soluciones, pues ante la dificultad de esos duelos en ventaja para los centrales rivales, que lo defienden de cara, la posibilidad de ganar una segunda jugada se reducía al mínimo precisamente por tener al equipo tan partido y a esa última línea tan aislada. Los defensores rivales en su retorno partían con ventaja posicional para ganar ese espacio ante la caída del balón para una hipotética segunda jugada.
Dificultad para encontrar el pase vertical
Esta fue la clave en la que más se evidenció la diferencia de maduración de un equipo y otro. Ambos se ordenaron de tal forma que cedían superioridad en bloque medio a la primera línea del rival, yendo a la presión con 2 delanteros ante los 3 centrales. Sin embargo, la coordinación de uno y otro para entender cuándo saltar y a posteriori cómo ajustar, fue muy dispar. El Sabadell hacía que uno de sus medios saltara cuando un central rojiblanco dividía en conducción o abandonaba su zona para incorporarse a espacios más ofensivos -movimiento que hizo en numerosas ocasiones Diego Sánchez-. La marca liberada por ese mediocentro, que era uno de los centrocampistas rojiblancos, enseguida era asumida por uno de los tres centrales, que siempre parten con superioridad. El ajuste hacía que antes de encontrar esa opción de pase sobre el hombre libre, los de Ferran Costa ya habían hecho un reparto eficiente de las marcas emparejando a pares.
El Sporting, en cambio, no fue capaz de hacer esas permutas de manera rápida ni efectiva. Cuando los de Larcamón eran quienes querían construir, ante este escenario apenas conseguían encontrar un pase vertical -a medios o puntas- que les permitiese avanzar. Solo algún apoyo aislado de Sarco, con buenos movimientos pero sin la suficiente continuidad con balón, fue el escaso argumento que encontraron los rojiblancos para intentarlo. Ya en la segunda parte, el técnico modificó el dibujo con la entrada de Hugo Guillamón para ganar un medio más y distribuirlos en diferentes alturas formando un rombo en el medio, pero el ajuste duró lo poco que estuvo el esperado fichaje sobre el césped.
En las espaldas pudo estar el partido
Ante el escenario comentado en las claves anteriores, de dos equipos que buscan atraer a su rival con la posesión y que tienen la intención de defender hacia adelante, los metros a la espalda de la línea defensiva suponían un espacio atractivo a conquistar. El Sporting ya había mostrado su vulnerabilidad a la hora de defender esto durante la pretemporada, en buena medida por una elección de perfiles poco adecuada para este tipo de planteamiento. La superioridad numérica del Sabadell en fase de inicio con el 3vs2 antes comentado, propició además tener mayor tiempo y espacio para que los centrales vieran el movimiento de ruptura de sus atacantes y buscasen ese envío en largo de forma más precisa. El Sporting, en cambio, intentó explotar esta vía más con pases cortos al espacio, tratando de aprovechar la explosividad de sus jugadores más veloces. Tanto uno como otro amenazaron por esta vía en contadas ocasiones durante el partido, pero se vio que los rojiblancos podían sufrir en este tipo de jugadas y también que en jugadores como Nikita y Konrad tiene un argumento que puede ser muy desequilibrante.
Una mejor cara a partir de la circulación pausada y la activación tras pérdida
Los mejores minutos del equipo, por rescatar algo positivo, se dieron justo tras el paso por vestuarios. Más allá del cansancio lógico propio y rival por el paso de los minutos, el Sporting cambió su cara con y sin balón. Una vez asentados en bloque medio, el equipo tuvo más paciencia en la circulación de balón; un juego horizontal que facilitó ir generando líneas de pase en corto que permitieran avanzar con el cuero con la participación más activa de medios y carrileros. Este hecho se retroalimentó de una activación tras la pérdida y las segundas jugadas mucho más eficiente. Los jugadores del Sabadell no tenían apenas tiempo para encontrar ese hombre libre que sí había tenido en el grueso de la primera mitad, y ante esa presión se sucedieron de forma más frecuente las imprecisiones y las pérdidas, que hasta entonces habían protagonizado los locales. No sirvió para marcar diferencias en el encuentro y tampoco tuvo la continuidad deseada, sobre todo de cara a un tramo final donde la merma física fue evidente y el Sporting acabó peor que su rival. Tiene que encontrar el modo de expandir durante más tiempo fases de partido como esta.
Los cambios
Guillamón y Konrad por Sarco y Iosifov. Cambio de sistema antes comentado con el matiz en el medio del campo, ordenándolos en rombo y prescindiendo de uno de los puntas. La desgraciada lesión de Guillamón dio al traste con la idea.
Pablo García por Guillamón. Vuelta al sistema original, con Pablo ocupando la banda y desplazando a Konrad al lugar anterior de Sarco. El estadounidense fue uno de los jugadores que más agitó el juego con su proactividad.
Duñabeitia y Nacho por Gularte y Manu. Hombre por hombre en un cambio que se vio alterado por los problemas físicos del central uruguayo en los últimos minutos, ya que no estaba previsto. Sin apenas tiempo más que para dejarse ver.
Nota a Nicolás Larcamón y el resto del cuerpo técnico
Insuficiente. El planteamiento está muy lejos aún de tener el punto de maduración y coordinación suficiente para ser efectivo. El Sporting tuvo problemas en todas las fases del juego; a la hora de salir combinando y superar la presión rival, cuando tocaba construir en ataques más posicionales o en la ocupación de espacios para el juego directo, así como sin el cuero, a la hora de ajustar sus movimientos y permutas en la presión y la defensa en bloque medio, además de pérdidas y errores de concepto en varias situaciones próximas al área. El problema no es tener una idea y entrenarla, sino el escaso margen y paciencia que existen en la competición actual. Queda mucho trabajo por delante, sin dejarse llevar por las sensaciones de un mal primer día, sino tomando nota de lo que toca mejorar.