Así juega Duñabeitia: Juego aéreo y contundencia para reforzar la defensa del Sporting

Dani Souto

SPORTING 1905

Duñabeitia
Duñabeitia Real Sporting de Gijón

Su incorporación supuso uno de los mayores interrogantes del mercado por su juventud y su experiencia en categorías por debajo de la Segunda División hasta la fecha. Sin embargo, en la pretemporada ofreció unas prestaciones y una consistencia que crearon una expectativa positiva en su rol en la plantilla. Se trata de Aimar Duñabeitia.

Defensa central, diestro de pie dominante y de 1,84 metros de estatura, 'vasco', como ya le llaman en el vestuario, es un joven futbolista de 23 años (cumplirá 24 en febrero) que ha desarrollado su trayectoria formativa en la prestigiosa escuela de Lezama, cuna del Athletic Club.

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Su origen no es algo casual en su fútbol. Él mismo, en su presentación, definió sus cualidades como las típicas que corresponden al jugador vasco formado en su fútbol. No iba desencaminado. Es un tipo de central que destaca sobre todo en aspectos relacionados con el físico, tanto en una remarcada capacidad en los duelos, especialmente por alto, pero también en la disputa cuerpo a cuerpo. El salto de nivel a la Segunda División supondrá el principal reto para él a este supuesto, sumando dificultad para que se imponga en esos duelos a los atacantes rivales, donde se muestra contundente, pero con margen de mejora para ganar consistencia en estas acciones a este nivel.

Además, sin ser el típico central reconvertido desde el lateral que pueda tener una gran punta de velocidad, Duñabeitia tiene la zancada suficiente para poder ser un central correcto en los retornos y ayudas, lo que le permite encajar también con una propuesta de defensa adelantada y con metros a su espalda. Posicionalmente también es un central correcto, con conceptos defensivos afianzados que derivan de la formación recibida en su cantera de origen, pero también con cierto margen de crecimiento. Al menos, en las distancias cortas, se le ve receptivo a escuchar las indicaciones de sus compañeros a la hora de ajustar su posición o vigilar su zona.

Con balón ocurre algo similar. No es un central con una salida destacada en cuanto a ver y ejecutar ese pase vertical, pero atrevimiento no le falta. Tiene la personalidad suficiente, el atrevimiento y el temple para tomar responsabilidades con balón que vayan más allá del pase de seguridad y la circulación, pero aun así en el sistema de Nicolás Larcamón podría aportar más en ese sentido desde la conducción cuando se le abre el espacio para incorporarse, dividir y luego pasar. Un central, en resumen, con buenas condiciones en general, aún con claro margen de crecimiento para terminar de explotar todas sus virtudes, que con su juventud y personalidad partirá desde un punto más bien secundario, pero que podría convertirse en una de las noticias positivas a lo largo de la temporada en el perfil diestro o en el centro de la defensa de 3 centrales de Larcamón.