Revolución total en el segundo filial rojiblanco
27 ago 2026 . Actualizado a las 14:18 h.El Real Sporting de Gijón ha revolucionado casi por completo la plantilla de su segundo filial de cara a la temporada 26/27. Del Sporting C solo continúan 4 futbolistas respecto al curso anterior, mientras que la totalidad de las nuevas inscripciones tramitadas en la Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias corresponden a jugadores procedentes de clubes asturianos, sin presencia, por ahora, de nuevas incorporaciones de pago. La amplia mayoría de jugadores con pasado reciente en el C y que no continúan salieron hacia otros clubes, sin apenas promoción dentro de la estructura rojiblanca más allá de algún futbolista en edad juvenil.
La lista de altas confirma esa continuidad, al menos por el momento, en la apuesta por el fútbol de la región. Entre los porteros llegan Iker Lombídez, del Pumarín, y Pelayo Vázquez, del Lenense. En defensa se incorporan Diego Fernández (Camocha), Pablo Vega (Muros), Pablo Verdasco (Fabril), Asier Siscar (La Fresneda), Jorge Santolaria (juvenil del Veriña) y Diego Pérez (juvenil del Atlético de Avilés), a los que se suma Aldo Pace, jugador de pago que continúa. En la medular repiten el mismo patrón Guille Ibaseta (juvenil de la Inmaculada), Iker Candanedo (Langreo 'B'), Guille Querales (juvenil del Astur) y Nacho Palacio (juvenil de Roces), mientras que en ataque llega Javi Pumarino desde el Gozón. Los cuatro que siguen son: Norberto Suárez, Sebas Valenzuela, Aldo Pace y Khalid Buro. Un equipo que, de nuevo, venía de ser campeón de liga, si bien no pudo ascenser por el tapón que ejerce el Sporting Atlético.
Precisamente el caso de Aldo Pace es distinto al del resto de altas. El futbolista, de origen venezolano y 19 años recién cumplidos, es hasta la fecha el único integrante de la plantilla inscrito a través del programa de pago que el club ha querido reimpulsar este verano, tras haber pasado previamente por la cantera de la Juventus de Turín antes de recalar en Mareo. El de Buro, por su parte, es diferente: el jugador nigeriano llegó a la disciplina rojiblanca a raíz de los acuerdos del club con una academia de su país, cuenta con una plaza becada en la Residencia y no forma parte, por tanto, del plan de pago, aunque sea de los pocos extranjeros. Por su parte, tanto Valenzuela como Norberto son jugadores vinculados al Grupo Orlegi que siguen con su formación en Mareo.
La plantilla, no obstante, sigue teniendo huecos por cubrir, y no se descarta que se tramite alguna de esas altas procedente de ese programa de pago. En ese sentido, al comienzo del verano se publicó el nombre de Bradley Eloff, extremo keniano de 19 años, cuyo fichaje trasladó su propia agencia de representación, Riera Sport, aunque en todo caso todavía no figura en el registro de inscritos de la Federación.
Todo ello en mitad de una apuesta de fondo del club por convertir al Sporting C en un equipo integrado por futbolistas de pago a partir de esta temporada, fruto del acuerdo con su nuevo socio estadounidense, la Academia Coppermine, que ha reactivado un proyecto que nació ligado al desembarco de Orlegi en la entidad. Un plan original, impulsado entonces bajo el nombre de la 'Academia Elite', que apenas tuvo recorrido, derivando finalmente en un segundo filial formado por futbolistas de la casa y de clubes del entorno asturiano a lo largo de estos años.
Mismamente, este verano el club ofreció un programa de estancias internacionales en Mareo, divididos en dos turnos de una semana cada uno, con un precio de 2.900 dólares por participante. Un programa dirigido a futbolistas de entre 14 y 17 años, con plazas limitadas, y que incluía diferentes servicios de alojamiento, comidas, material, entrenamientos y actividades deportivas y culturales.
La intención de la entidad es diferenciar con claridad el área de negocio de la parte puramente formativa, que sigue entendiéndose en el club como el motor de Mareo. La dirección entiende que este modelo permite rentabilizar una vía de ingresos relevante ligada a la marca Mareo, históricamente asociada a la formación, sin que ello suponga descartar que algún futbolista llegado por esta vía pueda terminar integrándose en la cantera rojiblanca. El objetivo, en todo caso, pasa por separar el llamado 'fútbol recreativo', vinculado al negocio, del 'fútbol formativo' que continúa nutriendo al primer equipo.
Aunque no hayan llegado a competir, ya hubo futbolistas extranjeros que pagaron por vivir esta experiencia en la Residencia de Mareo, aunque mediante estancias temporales a corto y medio plazo tras la paralización del proyecto mixto que en su día se planteó para el Sporting C. Estos jugadores se entrenan al margen de las categorías inferiores y comparten espacios comunes con los becados del club, pudiendo competir, como mucho, con equipos del entorno con los que existen acuerdos puntuales de asociación. Se trata de un modelo que ya funciona en otros clubes desde hace varias temporadas. Aun así, en este primer verano en que se retomó esta fórmula, en el club ya se planteaba como un periodo inicial de transición, con el nombramiento de Felipe Vega-Arango como nuevo encargado de dirigir al equipo.