Vídeo: Error del VAR que no evitó el triunfo del Sporting, no debió anular su gol según el manual

Alejandro Vigil Morán

SPORTING 1905

Árbitro en un partido del Sporting
Árbitro en un partido del Sporting LaLiga

Polémica en el partido del Sporting

29 ago 2026 . Actualizado a las 14:22 h.

¿Tenía el VAR argumentos para anular el gol de Guille Rosas en la victoria del Real Sporting de Gijón por 0-1 en Tenerife? El balón toca en la cabeza de un rival antes de impactar de forma aparentemente involuntaria en el brazo de Konrad, la jugada continúa y termina en el 1-0. El protocolo VAR de la RFEF reserva la intervención para los errores claros y manifiestos, y contempla la no intervención cuando la punibilidad de una mano es interpretable. Es decir, debe prevalecer la decisión inicial del colegiado extremeño Daniel Miranda, así de sus asistentes Álvaro González, Rodrigo Blázquez y Manuel García, frente a la llamada de Carlos Del Cerro en la sala VOR.

Konrad está de espaldas al futbolista rival, prácticamente pegado a él. El balón llega por arriba y el jugador del Tenerife consigue tocarlo de cabeza. Ese toque modifica la trayectoria de la pelota y, prácticamente de inmediato, el balón termina impactando en el brazo de Konrad. El atacante rojiblanco no realiza un movimiento hacia la pelota, ni parece disponer de tiempo suficiente para apartar el brazo.

Después del rebote, la acción continúa y el balón acaba llegando a un jugador del Sporting, que puede seguir la jugada. La secuencia ofensiva prosigue hasta que, tras una elaboración posterior, llega el gol de Rosas, tal como explicó Larcamón en la rueda de prensa.

La cuestión, por tanto, no es si existe contacto entre el balón y el brazo, ese contacto se produce, sino si dicho contacto debe ser considerado una infracción. El brazo está separado, pero la acción admite otra interpretación. El principal argumento para sancionar la acción está en la posición del brazo de Konrad. No se encuentra pegado al cuerpo y ocupa un espacio considerable.

El reglamento permite considerar sancionable una mano cuando el jugador, mediante la posición de su brazo, hace que su cuerpo ocupe de manera antinatural un espacio mayor. Sin embargo, ese criterio no puede aplicarse de manera automática: también deben valorarse la dinámica de la jugada, el movimiento del jugador, la distancia al balón y la posibilidad real de reacción.

Y en este caso existe un elemento especialmente relevante: Konrad está disputando la posición con un rival que se encuentra justo detrás de él y el balón llega a su brazo después de un toque de cabeza del propio adversario. No se trata, por tanto, de un balón que llegue directamente al brazo de Konrad desde una distancia suficiente como para permitirle reaccionar. La trayectoria cambia tras el contacto del rival y el impacto en el brazo se produce prácticamente de inmediato.

Es precisamente este tipo de circunstancias el que hace que la acción entre en un terreno interpretativo. El manual VAR de la Real Federación Española de Fútbol establece expresamente que el vídeo no debe utilizarse para corregir cualquier acción discutible. La intervención requiere evidencias suficientes para demostrar que el árbitro de campo ha cometido un error claro y manifiesto.

Y el manual va incluso más allá cuando habla de las manos. En el apartado PFN.1, el protocolo señala como supuesto de no intervención del VAR aquellos escenarios en los que existen argumentos técnicos tanto para considerar la posición de la mano natural como antinatural. Es decir, cuando la punibilidad de la mano está sujeta a interpretación.

La misma filosofía aparece en las acciones de ataque previas al gol. El apartado APPFN.2 establece la no intervención cuando la naturaleza de la infracción previa es puramente interpretable, incluyendo expresamente los casos de «punibilidad de una mano interpretable». 

Hay argumentos para considerar que el brazo estaba demasiado separado del cuerpo. Pero también existen argumentos reglamentarios para entender que la posición del brazo podía estar relacionada con la pugna con el rival y que el contacto fue inesperado. Eso significa que no estamos ante una acción en la que las imágenes permitan afirmar de manera inequívoca que el árbitro cometió un error manifiesto. Tampoco fue una mano inmediatamente anterior al gol. Hay otro factor que debe tenerse en cuenta: la acción no fue una mano seguida inmediatamente de la finalización.

Tras el contacto de Konrad, el Sporting continúa la jugada. El balón pasa por otros jugadores, la acción se desarrolla y finalmente termina con Rosas marcando el 1-0. El propio protocolo de la RFEF distingue entre las acciones de mano accidental inmediatamente relacionadas con un gol y aquellas en las que existe una elaboración posterior de la jugada