«Las 4 claves tácticas de la derrota del Sporting y del aprobado a Larcamón, en su posiblemente mejor partido de la temporada»
SPORTING 1905
Texto de análisis
06 sep 2026 . Actualizado a las 10:18 h.El Real Sporting de Gijón cayó derrotado por primera vez en la presente temporada y lo hizo, curiosamente, en el que podría ser el encuentro más completo de lo poco que va de curso. Lo hizo, además, ante un rival de altura como el Girona. Un adversario que también tuvo sus momentos y supo controlar fases de mayor agobio, pero que sobre todo decantó el marcador final por su pegada y calidad individual. Analizamos en 4 claves tácticas destacadas el desempeño de los rojiblancos:
Intensidad en las diferentes presiones
Algo que caracterizó el partido del Sporting estuvo en su planteamiento de la presión. Larcamón gesticulaba y era muy insistente desde la banda, buscando que sus jugadores saltaran a la presión de manera ordenada yendo hombre a hombre. El Girona generaba superioridad con el portero, lo que el equipo trataba de corregir haciendo que uno de los hombres de última línea -habitualmente Otero o Konrad- saltasen al guardameta tapando con su carrera la línea de pase con la marca que ellos mismos liberaban. El ajuste solía llegar en la figura de Corredera, más adelantado que Nacho para compensar ese salto. El equipo mostró un aceptable grado de coordinación en diversas ocasiones para forzar envíos largos a la disputa que daban la opción de recuperar en zona de la divisoria. Igualmente, especial mención merece en esa misma dirección la intensidad individual de los jugadores para hacer grandes esfuerzos y apretar ante la pérdida en campo rival, logrando varias recuperaciones que a posteriori no se gestionaron de la mejor manera.
Luces y sombras en el juego al tercer hombre
Relacionado con lo anterior, y centrándonos en el ajuste de Corredera para poder ir hombre a hombre sobre el portero del Girona, el Sporting tuvo un problema en varias salidas desde atrás del rival en las que fueron capaces de encontrar al hombre libre por dentro. Ya fuese fijando a Nacho, esperando el salto de Corredera y apareciendo ahí la caída en apoyo de Abel Ruiz para jugar rápido y poner a un compañero de cara, o bien identificando a la marca de Alexandre, Fran Beltrán, como hombre libre y buscándolo con una combinación rápida que pasara antes por un compañero con el que había línea de pase y que el '8' gironí fuera el destinatario final, los rojiblancos sufrían ese desajuste por dentro que permitió avanzar en diversas ocasiones a los catalanes, especialmente en el desarrollo del primer tiempo. Los de Larcamón, con otra fórmula que involucraba más el juego horizontal entre centrales y la complementariedad de movimientos de su doble pivote, también consiguieron superar líneas de presión combinando y buscando tercer hombre con mayor frecuencia que en jornadas anteriores. Poco a poco el equipo se va cohesionando en uno de los aspectos clave del modelo de juego que plantea el argentino, aunque sigue teniendo margen de mejora.
Vulnerabilidad en la defensa de los espacios
La presión alta, patente nuevamente durante todo el partido, trae aparejado consigo una consecuencia lógica: una línea defensiva igualmente adelantada y con ello una cesión de espacios a su espalda. Aparte de esos espacios interiores que costó defender en diversas ocasiones fruto de la presión como comentamos en la clave anterior, la amplia dimensión de terreno hasta la zona de dominio de Yáñez era un espacio vulnerable para los rojiblancos. El buen hacer del trío de centrales, en el que destacó Duñabeitia al corte, impidió que este tipo de acciones tuvieran mayor incidencia, pero también la calidad individual del Girona permitió que con apenas dos acciones en las que pudieran aprovechar esta circunstancia ya cerrasen el partido. Así fue, con un primer gol que viene de un envío directo de su portero desde la frontal de su área a la espalda de la defensa y no al duelo, sacando ventaja de una línea mal tirada por el alejado para arrancar en posición correcta y con metros sobre sus defensores en un gran desmarque. El segundo gol llega de otra manera pero con el factor común de los espacios; jugada que no se finaliza correctamente con un disparo de Otero rechazado, transición en apenas un pase y situación de ventaja para afrontar inicialmente un 2 para 2 en velocidad. Jugadas a mirar con mucha lupa y detalle para corregirlas.
Crecimiento desde el balón, salvo en último tercio
Si bien el Sporting mostró una mejor versión con balón a la hora de construir sus ataques desde atrás, con diferentes vías para superar línea de presión rival como ya comentamos en una clave anterior, las luces se apagaron especialmente en el último tercio. El equipo estuvo estático, muy atascado por dentro en ese juego combinativo, y por fuera, aunque hubo alguna opción, la pieza más desequilibrante, Nikita, estuvo impreciso en centros con su pierna mala, pero siendo la única alternativa ante la defensa gerundense. Hubo algún conato de pared o de desmarques incisivos hacia el área, pero el bagaje fue escaso. Queda mucho por construir con este sistema en la manera de abordar esos metros finales del campo. Solo a partir de centros laterales llegaron las mejores situaciones del partido, aunque en su mayoría en un tramo final de partido muy marcado por el contexto -a excepción de la de Duñabeitia para Otero-.
Los cambios
Sarco por Konrad. En el plano individual supuso un cambio radical tanto con como sin balón. Dio otra intensidad al equipo y le permitió crecer en un rol que, aunque parecía distinto, era el mismo que desempeñó el estadounidense sin éxito.
Pablo, Loum y Casas por Nikita, Nacho y Gelabert. Mismo sistema e individualidades que todas ellas aportaron un plus desde su rol. En el caso de Pablo por el mero hecho de centrar a pie natural, lo que le permitió colgar envíos interesantes al área.
Bruno Rubio por Otero. Momento para el recuerdo para el guaje con su debut profesional, y dejando la impronta de su calidad e imaginación con balón en los pocos minutos que dispuso. Desparpajo al servicio del talento y la juventud.
Nota a Nicolas Larcamón y el resto del cuerpo técnico
Bien. Al margen de la sensación general de haber competido colectivamente ante un equipo candidato claro al ascenso directo en Segunda División, las hechuras del equipo cada vez son más sólidas en aspectos clave de su modelo de juego. El Sporting dio un paso al frente en salida de balón y en la presión alta, dos de las claves de sus amplias fases de dominio a lo largo del partido. Algunos desajustes en la ocupación de espacios en campo rival y también la vulnerabilidad -asumida- de la zaga a su espalda fueron factores que resultaron determinantes en el marcador final. Reflejo de la evolución del partido y a su vez del amplio margen de mejora aún disponible. Un buen partido para un mal resultado.