La solución de Larcamón a los problemas del Sporting en ataque

Dani Souto

SPORTING 1905

Nicolás Larcamón en el banquillo del Real Sporting de Gijón
Nicolás Larcamón en el banquillo del Real Sporting de Gijón LaLiga

Son varias las voces autorizadas desde el vestuario que reafirman lo que todo aficionado del Real Sporting de Gijón ve, y que los datos refrendan (2 goles anotados en 5 partidos): el principal problema que está encontrando el equipo en este inicio de temporada se encuentra en el último tercio. Es la zona del campo a la que más vueltas ha dado Nicolás Larcamón estas semanas, buscando dar con la tecla para que el equipo sea capaz de generar lo que se espera de una propuesta que asume importantes riesgos en defensa. Esfuerzos que hasta el momento no se han visto recompensados.

«Tras los últimos partidos con más producción tampoco se disparaba. Estuvimos por debajo ante el Eldense y tenemos cosas que ajustar y darle más trabajo y enfoque, pero no hay que pensar que todo lo que se venía construyendo hay que modificarlo por venir de las derrotas. Es común querer cambiar por el resultado inmediato si no es bueno. Hay cosas a modificar y mejorar, pero al mismo tiempo tenemos convicción en lo que se plantea, que tampoco es tan complicado en un ajuste de línea. En la producción ofensiva y el cómo lograr mejorar el rendimiento del equipo en el último tercio nos propusimos establecer más orden y rigidez que hsata ahora había más libertad que esperábamos dieran más rendimientos individuales; y por ahora no vemos ni los movimientos predeterminados ni la influencia de esa libertad individual».

Estas palabras de Larcamón desvelan la principal clave por donde pasará el próximo ajuste en ese último tercio. Declaraciones que se suman a las de Álex Corredera esta misma semana, analizando desde su punto de vista las dificultades para conectar el medio del campo y los atacantes en situaciones ventajosas, y las de Juan Otero, casi a modo de súplica, con las que pedía que sus esfuerzos no fuesen en balde «corriendo a lo loco».

Esa ausencia de control es la que Larcamón quiere cortar de raíz. El argentino viene trabajando varios años este mismo sistema, con diferentes perfiles de jugadores en cada club por el que ha pasado especialmente en el fútbol mexicano, pero toda esa experiencia no se ha traducido todavía en un funcionamiento coral del equipo en esa fase del juego. Un técnico que gusta del dinamismo de sus jugadores en esa zona del campo para ser un equipo más fluido que encorsetado y dificultar así el reparto de marcas y espacios del rival en su labor defensiva. Larcamón priorizó eso hasta el momento, dotó de libertad a los jugadores en esa movilidad, pero no está convirtiéndose en ventajas. No está potenciando al talento individual de sus jugadores de ataque como Larcamón esperaba. Ahora la pizarra tomará un peso mayor.

De sus declaraciones se deriva que la intención del técnico pasa por dar instrucciones más concretas a sus jugadores de ataque, que todo se acerque más a un juego posicional con un rigor táctico como base que ya debería estar adquirido, pero no se está dejando notar. Primero los cimientos, después ya aparecerá la creatividad. Para ello, el reparto de responsabilidades defensivas, como en el caso de Gelabert, al que trató de exigir lo mismo que a Konrad, con un resultado doblemente negativo, pues no facilitó la labor defensiva y le lastró para la ofensiva, será una de las claves a resolver.

Larcamón aún está buscando el mejor socio para el '10' en una doble mediapunta característica y seña de su sistema. Sarco, Konrad, Gaspar en la pretemporada... Con Antonio Casas y Bruno Rubio, cada uno desde su lugar, llamando a la puerta. Cabe esperar que el baile de nombres continúe, pero lo más urgente es que el equipo encuentre una forma de resolver estas situaciones con mayor comodidad, que se vea más fluido. La receta pasa, en un primer momento, por una mayor rigidez táctica de la que el propio Larcamón pretendía. Ahora, por el bien del Sporting, que sea para acertar.