El doble 'castigo' arbitral al Sporting: jugó con 10 durante 2 minutos por estos motivos

Dani Souto

SPORTING 1905

Árbitro en un partido del Sporting
Árbitro en un partido del Sporting LaLiga

En aplicación del nuevo reglamento de esta temporada

21 sep 2026 . Actualizado a las 13:00 h.

El Real Sporting de Gijón tuvo que jugar dos minutos con diez en el tramo final de su victoria en Andorra (1-3) por la aplicación de la nueva norma sobre las asistencias médicas a los jugadores y, específicamente, a los porteros. Con el 1-2 en el marcador y el FC Andorra apretando en busca del empate, Rubén Yáñez tuvo que ser atendido sobre el césped, el juego se detuvo y el colegiado, Pablo Morales Moreno, ordenó salir del campo a Guille Rosas. Algo que llamó la atención del aficionado rojiblanco.

La elección no partió del banquillo. Nicolás Larcamón protestó la decisión ante el cuarto árbitro al entender que no se había solicitado la entrada de las asistencias para Yáñez y que, por tanto, no debía salir ningún jugador, pero sí se detuvo el juego por iniciativa del árbitro ante las molestias del guardameta. Al tratarse del portero, la nueva norma obliga a que sea otro jugador el que salga del terreno de juego por un minuto, a elección del entrenador. Al no designar el técnico a nadie, el colegiado recurrió al capitán entre los futbolistas de campo, ya que éste era el propio Yáñez. Juan Otero ya había sido sustituido y Gaspar Campos no estaba disponible, así que solo quedaba Rosas.

El mismo trance se repitió instantes después, ya hacia el minuto 90. Nikita Iosifov acusó una sobrecarga y necesitó asistencia médica, y el Sporting volvió a quedarse con diez durante otro minuto, esta vez por la norma general para los jugadores de campo, que obliga al extremo ruso a esperar fuera antes de reincorporarse. Iosifov regresó y curiosamente firmó el 1-3 en la última jugada del partido.

La medida procede de la IFAB, el organismo que fija las reglas del juego, y se aplica en España esta temporada a través del Comité Técnico de Árbitros (CTA). Su objetivo es evitar que las asistencias médicas se utilicen para perder tiempo o frenar el ritmo del rival. El primer nivel afecta a cualquier jugador de campo: si es atendido dentro del terreno o su lesión hace que el juego se detenga o se retrase, debe salir y permanecer fuera un minuto de cronómetro desde que se reanude el partido, y solo puede volver con permiso del árbitro.

Hay excepciones: si el propio jugador indica que no necesita atención (salvo que el juego se haya parado por su lesión), si sale voluntariamente sin retrasar la reanudación, si choca con el portero, si la lesión llega tras una falta castigada con tarjeta al rival o si es el lanzador de un penalti concedido. En las lesiones de cabeza, además, el jugador debe estar un minuto fuera para valorar si puede continuar.

El domingo se vio otro caso en LaLiga Hypermotion, precisamente en el próximo rival de los gijoneses, en el Sabadell-Real Oviedo (3-1). Una lesión en el conjunto azul obligó a dejar por un minuto al equipo con un jugador menos al tener que asistirle. A pesar de ir perdiendo, lo que descarta que fuera una estratagema para perder tiempo, la norma se aplicó estrictamente. El Sabadell marcó el 3-1 definitivo en ese momento aprovechando la circunstancia.

Julián Calero, técnico azul, criticó esta decisión tras el partido: «Es de lamento lo que ha sucedido en el tercer gol. De lamento por la interpretación de la norma. El partido no se pierde por eso ni mucho menos. Hay un cúmulo de circunstancias que es muy amplio y que no tiene nada que ver, pero, hombre, estos minutos finales con 2-1 cerca de poder empatar no es lo mismo que con 3-1».

El técnico del Oviedo insistió en que la estratagema quedaba anulada: «Te dan una patada, selecciona un jugador tuyo, vas perdiendo el partido. Por lo tanto, la posible estratagema de querer perder tiempo queda anulada y encima te quedas con un jugador menos, pasa un minuto y 15 segundos, no lo dejan entrar y te marcan gol. La interpretación creo que ha sido, y se lo he dicho a ellos, muy mala, y creo que eso es de revisar».

El segundo nivel es el que afectó a Yáñez. Como el portero no puede dejar su puesto, sale un compañero, en virtud de un ensayo autorizado por la IFAB en su circular número 34 contra las llamadas lesiones tácticas, en las que un guardameta pide asistencia para frenar el ritmo o para que su técnico dé instrucciones. Al ser un ensayo, no es todavía una modificación definitiva de las reglas. El CTA ha elegido el Protocolo B: cuando el árbitro indica a los médicos que entren, o pide al banquillo que designe a un jugador, el entrenador tiene diez segundos para decir quién sale y, si no lo hace, sale el capitán. El minuto empieza a contar con la reanudación y, si el portero vuelve a necesitar atención antes de que termine, el reloj se reinicia.

La obligación se activa si el juego se detiene por una lesión real o sospechada del portero, si el árbitro hace entrar al cuerpo médico o si pregunta al guardameta y este pide asistencia. Queda sin efecto cuando el portero indica que no la necesita, si choca con un jugador de campo y ambos precisan atención, si hay una lesión grave, si sangra o si se lesiona por una falta con contacto sancionada con tiro libre que requiere tratamiento inmediato. La primera es la excepción en la que se apoyaba la protesta de Larcamón, aunque el texto matiza que no se aplica cuando el juego se ha detenido por la lesión, como ocurrió en Andorra.

Otro precedente parecido se vivió días atrás en Anoeta, en el Real Sociedad - Espanyol (2-1) de la tercera jornada de LaLiga. En el descuento, Álex Remiro se lastimó un hombro y, tras ser atendido, el árbitro, Orellana Cid, ordenó salir a un jugador local. No hubo acuerdo entre los futbolistas de la Real y el colegiado mandó fuera a Igor Zubeldia, lo que indignó al capitán, que vio la amarilla. Pellegrino Matarazzo protestó y fue expulsado y, en la jugada siguiente, su ayudante Omer Toprak vio la roja directa.