Riestra ve plantilla para subir directos y desvela la promesa del Sporting a Dubasin: «Le daríamos facilidades para irse a Primera, eso le dijimos al llegar...»

Alejandro Vigil Morán

SPORTING 1905

Jonathan Dubasin
Jonathan Dubasin Real Sporting de Gijón

Declaraciones de Riestra en el podcast En Modo Avión

28 sep 2026 . Actualizado a las 23:32 h.

Declaraciones de Riestra en el podcast En Modo Avión, el presidente del Real Sporting de Gijón analizó el proyecto de Orlegi con el fundador de Siroko, Borja Mera:

«Confío en que hemos configurado una plantilla para pelear por el ascenso directo. Hoy el equipo reúne características positivas para poderlo hacer. Cada uno de los que ha llegado y de los que están han decidido quedarse, que para mí hay algo muy importante: todos tienen la voluntad de conseguir el objetivo. Muchos de ellos dejaron dinero atrás; decidieron renunciar a contratos más importantes que tenían por estar en el Sporting, por estar en este proyecto y buscar ese ascenso. Los 23 jugadores que hoy están en la plantilla tienen el talento suficiente para lograrlo. Ahora es embonar, que todos estemos a la misma y saber vivir el momento presente.»

«La veo bastante equilibrada la plantilla. Obviamente el tema de las lesiones siempre en la cabeza te genera preocupación de qué pasa si sucede. Arrancamos y en el primer partido Hugo Guillamón nos duró poco tiempo en el campo, pero es parte de esto. Me siento bastante tranquilo, con una plantilla equilibrada. Donde mayor énfasis o trabajo hay que poner, más que en la parte física, técnica y táctica, es en la mental.»

«Yo te diría que por la voluntad se ha ido Dubasin. Al final, Dubasin había cumplido desde su punto de vista un ciclo aquí y tenía un sueño, una ilusión que él había perseguido desde muy chico: el poder jugar en Primera. Le aparece esta oportunidad con el Osasuna. Es verdad que cuando Dubasin llega al Sporting, una de las condiciones por las que llega es que en ese momento siempre le dijimos que si había una posibilidad de que viniera un Primera y nosotros no pudiéramos hacerlo, le daríamos ciertas facilidades.»

«Luego me toca asumir la silla de presidente y le digo a Dubasin: "Aunque venga una buena, no quiero que salgas". Pero en ese espíritu de tener un equipo en el que todo el mundo quiera estar, accedimos a entrar en una negociación. ¿En contra de mi voluntad? Sí, porque no quería que se fuera Dubasin, ni yo ni nadie en el Sporting ni en el grupo. Creíamos que era bueno que Dubasin saliera, hablamos, dialogamos y llegamos a un entendimiento de que si llegaba una oferta bajo las condiciones que el club estipulaba, le daríamos la oportunidad de salir. Llegó y no tuvimos más que aceptarla.»

«Obviamente todos tenemos esa voz interna: "¿Será la buena decisión? ¿Será mala?". Deportivamente no era una buena decisión. No dejar ir a Dubasin, así venga alguien y lo haga mucho mejor que él, no es una buena decisión en lo deportivo. Pero a nivel club, económico, estructura y sostenibilidad a mediano/largo plazo era una muy buena decisión. Ahí está esa dualidad. La cabeza me dice en lo deportivo "no lo dejes ir", pero la conciencia por el bien de la institución, el momento que vivimos y por el mismo jugador, que también se quería ir. Teníamos antecedentes de él en su etapa en Basilea y Oviedo donde no estuvo mentalmente bien y su rendimiento fue muy por debajo de lo que logró aquí en el Sporting.»

«Para eso es importante el comité deportivo. Si lo hubiera visto de manera egoísta, para mí en este momento en esta silla lo mejor hubiera sido que se quedara Dubasin, pero para la organización no. Pusimos primero lo que fuera bueno para el Sporting y dejamos de lado lo que era bueno para mí en lo personal.»

«Vivimos un momento difícil como instituciones o clubes de fútbol. Al final asumimos un contrato y una responsabilidad; salgan bien o salgan mal las cosas, hay que cumplir el contrato. Pareciera que cuando las cosas salen bien hay que modificar esos contratos o estás obligado porque la voluntad del jugador es hacer algo distinto, pero cuando salen mal, del otro lado hay que poner absolutamente todo lo que el contrato dice. No está muy equilibrado.»

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«Los entrenadores top suelen decir que no quieren a un jugador que no quiera estar. Es difícil gestionar un grupo de 23 personas sabiendo que alguien no quería estar ahí. Por eso es muy importante el tema de las voluntades. Creo mucho en la voluntad de la gente. Cuando la gente realmente quiere hacer las cosas, las cosas salen; cuando realmente no quieres que salgan, haces que no salgan.»

«Soy el responsable de encabezar todo el proceso de fichajes y poner el último nombre en la mesa con los pros y los contras, pero al final la decisión se toma en un comité o consejo. Se hace la tarea previa y se presentan tres o cuatro candidatos. Hay un entrenador que tiene una opinión importante (es el que decide qué sucede en la cancha), un dueño que arriesga su patrimonio, un encargado de negocio que controla la economía y el portafolio, y en la parte del club estoy yo. Entre esas cuatro personas tomamos la decisión final.»

«Fue un verano de mucho estrés, de muchos detalles y actores. Decisiones rápidas, porque te vas en la noche con el jugador cerrado pero te levantas en la mañana y otro club se metió, puso otra oferta y te cambia todo. Hay que llevarlo con calma; cuando entran las prisas o la ansiedad tomas decisiones equivocadas.»

«La hoja de ruta la marcamos muy clara al terminar el torneo. Sacamos un comunicado muy claro que cumplimos al 90%. Había movimientos previstos: queríamos que Justin Smith se quedara y no se logró; pensamos en Pablo para salir pero se quedó; no estaba prevista la salida de Dubasin y salió. Dentro del plan había que hacer una ampliación de capital para lograr tener las fichas suficientes, mantener la decisión de no subir los abonos y quitar el 'Día del Club'. La respuesta de los abonados fue espectacular.» 

«Estamos haciendo un cambio en el organigrama o 'alineación de la oficina'. Necesitábamos un 'mediocentro defensivo' que dé equilibrio y marque las prioridades. Incorporamos a un director general para dar tranquilidad y pausa, liberando a la gente más estratégica. Hay que ser muy disciplinados en el gasto. Por ejemplo, en 2022 se hizo una inversión grandísima en el campo y luego no se le dio el mantenimiento adecuado por atender otras prioridades (sports bar, infraestructura de Mareo), y hoy vamos a tener que volver a cambiar la cancha del Molinón. Hay que darle orden.»

«Queremos recuperar la cultura ganadora. Fuimos perdiendo eso y estábamos más esperando a reaccionar según el rival. Queremos dar un paso adelante y ser los que marquen la línea.»

«No lo veo como una obligación ascender porque creo que no sería la palabra correcta. Lo veo más como eso, como un sueño, como una ilusión y sobre todo con un gran compromiso de tener la voluntad de quererlo hacer. Porque creo que hay una gran diferencia entre tener las ganas o la ilusión de hacer algo en la vida y otro muy distinto la voluntad y la disciplina que requiere el poder conseguir una hazaña tan grande. Poder unir las diferentes ideas o los diferentes pensamientos que tenemos cada uno de los que estamos involucrados aquí en una sola idea y que juntos logremos ese objetivo.»

«Al Sporting le ha faltado estos años unión. El tener todos un mismo objetivo y no querer ser el que marca ese objetivo, sino saber colaborar con mucha gente, con todo lo que conlleva un equipo de fútbol. Porque es verdad que al interior somos muchos los colaboradores que trabajamos ahí (jugadores, cuerpo técnico, staff), pero también somos parte de la afición, los medios de comunicación, las peñas... Todos somos parte del Sporting, o sea, todos existimos porque existe un Sporting y todos queremos que al Sporting le vaya bien. El tema es que no hemos sabido justamente lograr esa unión y pelear todos juntos por ese mismo objetivo. Como cada uno tiene su idea o cada uno lo ve desde una óptica distinta, pues cada quien quiere tirar o jalar hacia ese lugar, y cuando cada quien tira por un lugar distinto, pues no llegamos al objetivo.»

«Mi posición es intentar ser ese pegamento. Tengo la oportunidad de tocar todas esas áreas y servir de pegamento, transmitir esa idea y confiar en que si lo hacemos, las probabilidades de lograr el objetivo son altísimas. Me ha tocado la fortuna de haberlo hecho en otros lados: me tocó en Santos ser campeón, en Atlas ser campeón, en Tampico ser campeón, en Celtic ser campeón. Cuando haces ese recuento de cómo fue, los sistemas de juego eran distintos, los jugadores eran distintos, pero lo que sí había en común es que todo el mundo sabía hacia qué trabajar o qué buscar, con paciencia y superando obstáculos.»

«El error más grande fue no haber podido transmitir nuestra idea y, ante la falta de resultados, empezar a alejarnos en lugar de acercarnos. El punto de inflexión fue ese famoso partido contra el Deportivo La Coruña con el tema del 'Día del Club'. Eso nos hizo dar cuenta de que así no íbamos a construir nada. No haber detectado a tiempo esa fractura fue un error grave. También tardar en tomar decisiones estructurales y haber tenido muchos entrenadores en muy poco tiempo.»

«Noto en España un mayor orden y una velocidad distinta, en México vivimos extremadamente acelerados. Aquí hay una cultura y conocimiento táctico del fútbol impresionante en todas las categorías, desde Tercera hasta División de Honor. En México el fútbol es más de ida y vuelta, de "rock and roll" y caos; en España hay orden, estructura y bloques sólidos.»