Los rivales ya intentan usar los pitos y la presión contra el Sporting: «Quisimos jugar con ello...»

Dani Souto

SPORTING 1905

Afición del Sporting
Afición del Sporting Real Sporting

Declaraciones del rival

08 oct 2026 . Actualizado a las 17:09 h.

Los pitos de El Molinón ya 'entran en los planes' de los rivales del Real Sporting de Gijón. Así lo reconoció sin rodeos Fredi Álvarez, técnico del Celta Fortuna, tras la derrota de su equipo (3-2) el pasado domingo en el municipal gijonés. Admitió que el filial vigués acudió a la cita consciente de las urgencias del conjunto rojiblanco y con la intención expresa de aprovecharlas:

«Sabíamos que veníamos a un estadio histórico, ante un gran equipo, con una gran afición. Sabíamos de las necesidades que tenía el Sporting y quisimos jugar con ellas. Creo que al final hemos jugado un gran partido y los detalles marcan el partido. El partido estaba en un momento en el que la gente le estaba silbando al Sporting y un pequeño detalle lo cambia todo. Esto es lo que tenemos que aprender, los pequeños detalles. Mientras la gente le silbaba, cometemos un error, nos empatan y luego todo cambia. Esta es la grandeza de este fútbol, donde una afición que un minuto antes estaba pitando, un minuto después está animando», explicó el técnico gallego en la sala de prensa del estadio gijonés.

El plan estuvo cerca de funcionar. El Celta Fortuna se adelantó con una vaselina de Óscar Marcos sobre Yáñez, tras un error atrás de Guille Rosas, y la grada ya comenzó a responder con pitos hacia su propio equipo con el paso del partido y el dominio visitante. Fue en ese momento cuando un error de los gallegos, un pase atrás de Anxo que hizo trastabillar a Ribes, dejó solo a Antonio Casas para el 1-1. Ya en el descuento de la primera parte, Meixús vio la roja tras revisión del VAR por agarrar al delantero cordobés, que transformó la falta posterior para el 2-1 antes del descanso.

La lectura del entrenador celeste confirma que el clima de exigencia que rodea al equipo ha trascendido el vestuario y ya se interpreta desde fuera como un factor de presión añadido para los futbolistas locales. El descontento de la grada se ha hecho notar en distintas fases de este partido, acentuado al final del mismo, y también en citas anteriores en Gijón como en la derrota ante el Eldense. Para un rival, resistir o adelantarse en el marcador supone saber que el reloj y la impaciencia de la grada pueden empezar a jugar a su favor.

La segunda parte alimentó esa lectura. El Sporting amplió la ventaja con un tanto de Guille Rosas a pase del canterano Mata, en su debut, pero a partir de ahí fue el filial, con un jugador menos, el que quiso más el balón y el partido. Vladimir la mandó fuera por poco solo ante Yáñez, Kibet recortó distancias con un disparo raso desde fuera del área y los vigueses aún generaron peligro en el descuento, acabando mejor el encuentro. Mientras tanto, el equipo de Nicolás Larcamón apenas pisó el área rival. El pitido final no trajo celebración: un sector significativo de la grada pidió la dimisión de la directiva.

Sin embargo, el propio discurso de Álvarez deja también la otra cara del escenario. El Molinón sigue siendo un estadio que impone en la categoría cuando el equipo consigue darle motivos. Bastó un gol para que la afición pasara del reproche al aliento, y con ese giro el partido cambió de dueño. El reto para el Sporting pasa por convertir esa exigencia en empuje a favor, en lugar de un arma que los rivales ya intentan utilizar.

Un partido que el Celta Fortuna también afrontó mermado por las bajas y del que su técnico destacó el debut del juvenil Sueiro, de 16 años, uno de los «tres jugadores en edad juvenil sobre los 10 que estaban en el césped» al final del encuentro, remarcó con «orgullo».