El ex rojiblanco cambia de rol en su nueva etapa en Islandia
09 oct 2026 . Actualizado a las 10:05 h.Kevin Vázquez cambia de rol. El futbolista gallego, que defendió la camiseta del Real Sporting de Gijón durante las dos últimas temporadas, se ha reconvertido en mediocentro en el Thor de Akureyri, el club del norte de Islandia al que llegó a comienzos de agosto -en una operación adelantada por La Voz de Asturias-, tras finalizar su contrato con la entidad rojiblanca, para intentar evitar el descenso en los once partidos que restaban de temporada. Una nueva posición que el propio jugador asume con naturalidad, a partir de una cuestión táctica.
La noticia no es menor si se atiende a su trayectoria. Formado en el Celta de Vigo, donde desarrolló casi toda su carrera, Kevin se ha consolidado siempre como lateral diestro, y en El Molinón se le llegó a ver de forma puntual como tercer central por la derecha o incluso como lateral izquierdo, pero nunca fuera de la línea defensiva. En Islandia, sin embargo, su entrenador lo situó en la medular desde el primer día, apenas dos jornadas después de su llegada y sin haber entrenado aún con el grupo, y tomó como referencia a Aron Gunnarsson, histórico capitán de la selección islandesa, cuyo paso por el Thor fue fugaz.
«En España estamos acostumbrados a una escuela futbolística de un nivel altísimo, sobre todo táctica e ideológicamente, en cómo vemos el fútbol y la idea que tenemos. Ellos quizá están más cerca de la Premier League en esa idea: llevan todo a la transición, son jugadores técnicamente bastante buenos y físicamente espectaculares, pero muchas veces les falta ese nivel de pararse a pensar qué necesita el juego en ese momento, y creo que esa es la gran diferencia», explicó el exjugador rojiblanco en una entrevista en el programa Onda Fútbol de Onda Cero. Puedes ver la entrevista completa en el siguiente reproductor a partir del minuto 46:34:
Las declaraciones de Kevin Vázquez
«En agosto llevamos solo dos meses aquí, pero la adaptación es muy buena porque la gente acompaña. Cuando llegué no sabía lo que me iba a encontrar, vine bastante rápido y con bastante sorpresa de que saliese esta oportunidad de jugar en el extranjero, en un sitio tan maravilloso como Islandia. La gente es como estar en casa, es lo mejor que tiene: esa humildad, ese trato que tuvieron hacia mí. El clima quizá sea lo más diferente respecto al verano de España, porque venía en agosto con 30 grados y me encontré ahora con que ya lleva nevando un ratito»
«Creo que están muy acostumbrados a que pasen estas cosas. El otro día íbamos por un centro comercial en Reikiavik y usan las rocas magmáticas para construir. Donde tú ves un paisaje espectacular y tan diferente, ellos ven la normalidad y su forma de vivir. A nosotros nos sorprenden mucho esas erupciones volcánicas, esos géiseres, pero ellos están totalmente acostumbrados a vivir con ellos»
«Es muy distinto, el fútbol aquí cambia mucho. En España estamos acostumbrados a una escuela futbolística de un nivel altísimo, sobre todo táctica e ideológicamente, en cómo vemos el fútbol y la idea que tenemos. Ellos quizá están más cerca de la Premier League en esa idea: llevan todo a la transición, son jugadores técnicamente bastante buenos y físicamente espectaculares, pero muchas veces les falta ese nivel de pararse a pensar qué necesita el juego en ese momento, y creo que esa es la gran diferencia. Es muy difícil comparar con lo que yo vivía en el Celta o en el Sporting, porque aquí llevan todo al físico, a la transición, a generar cuantas más ocasiones mejor, aunque nos generen muchas a nosotros. De hecho, estoy jugando de mediocentro, cuando normalmente era lateral derecho, y creo que me siento más cómodo de mediocentro que de lateral»
«El primer partido llegué dos días antes y jugué de mediocentro. El entrenador me enseñó un vídeo de Gunnarsson, el capitán de la selección islandesa, que vino, jugó un partido y se fue, y me dijo: “Tú tienes que hacer esto”. De hecho, ese partido lo ganamos. Al siguiente jugué de lateral derecho y después volví al mediocentro, y por ahora me está poniendo en esa posición, donde me siento más cómodo»
«Llegué el 1 de agosto sin entrenar con un grupo. Venía entrenando por mi cuenta, como hago todos los veranos, pero me encontré con la temporada casi finalizada, porque venía para solo once partidos e intentar ayudar a salvar al equipo. En mi primer entrenamiento me pregunté dónde estaba, porque ellos iban rapidísimo, todo eran transiciones, yo no cogía aire y pensaba: “Madre mía, cómo corren todos”. Llegué y jugué a los dos días, así que la adaptación tuvo que ser muy rápida, pero los compañeros me ayudaron un montón, porque cambian el idioma, la cultura, todo es muy distinto. Aquí tengo otro compañero español, Víctor Bertomeu, que llegó justo un partido antes que yo, y como él ya llevaba una semanita adaptándose me ayudó bastante a entrar bien en el grupo»
«Antes del parón de selecciones tuvimos el que decían que era el partido más importante de los últimos años en la historia del Thor, el derbi contra el otro equipo de Akureyri, que estaba por debajo y nos pasó al ganarnos. Ahora es otro partido muy importante para ver si podemos dar un pasito hacia la salvación»
«Eso sí pega un cambio drástico, aunque no sé si es por el equipo en el que estoy, más humilde que los grandes de Reikiavik como el Víkingur o el Valur, que normalmente juegan previas europeas. Cuando jugamos contra el rival de ahora, el ÍBV, fuimos dieciséis jugadores en una avioneta. Fue espectacular, el viaje más bonito de mi vida, volando por toda Islandia, pero era tan pequeña que solo cabíamos dieciséis; el resto de jugadores y el cuerpo técnico se fueron el día anterior en coche y en ferri hasta la isla en la que jugábamos. Es todo un poco más de andar por casa. Tienen toda la predisposición a que te encuentres bien, eso es verdad, pero faltan recursos, o quizá le dan más importancia a otras cosas. En España sería impensable que en un viaje unos fuesen en coche y otros en autobús. Cuando jugamos en Reikiavik, que está a cinco horas, unas veces vamos en el día y otras nos ponen el hotel. También cambia mucho la nutrición: en España, después del COVID, creció mucho ese aspecto, siempre teníamos un espacio para desayunar y comer juntos, y aquí eso no se hace, vas a tu casa y comes y desayunas con tu familia»
«A mí me gusta que haya poca gente, así que aquí lo disfruto más. Yo soy de Nigrán, al lado de Vigo, que tiene más o menos la misma población, aunque en verano se triplica. Aquí es un pueblo muy tranquilo, sin grandes centros comerciales, pero estás viviendo en un fiordo con las montañas nevadas al lado y el paisaje compensa todo eso»
«Ahora está complicado porque el Víkingur ya ganó la liga, pero ver un derbi entre el KA y el Thor es interesante, porque lo viven muchísimo. No sé si el otro día fueron 3.000 personas, que en comparación con España no es nada, porque en El Molinón entraban todos los días 20.000 como mínimo, pero lo viven muchísimo y los jugadores se lo toman muy a lo personal. Dicen que es el mayor derbi de Islandia, porque en Reikiavik hay muchísimos equipos y no se vive un derbi parecido. Si quieren ver un derbi, ese es el que les propongo»
«Es pequeño, porque solo tiene una grada y luego la gente está alrededor de pie. Es como un campo de Primera o Segunda RFEF, como Barreiro, el del Celta B, y casi todos con césped artificial, porque aquí la mayoría de campos no se pueden cuidar tan bien como en otros sitios. Después hay campos anexos cubiertos por si llegan nevadas, y juegas como en un pabellón con sus gradas. No es el Bernabéu techado, pero imita a un pabellón con un campo de fútbol dentro»
«Estábamos buscando salir de España. He pasado casi toda mi carrera en el Celta y dos añitos en Gijón, y creíamos que el fútbol también nos podía brindar la oportunidad de conocer otras culturas, otros países, crecer como persona y mejorar el inglés, que creo que es muy importante para la comunicación en el extranjero. Nos llegó de repente, no contábamos con Islandia, y nos lo pensamos bastante, porque tenemos animales y tendríamos que dejarlos, y son una parte importante de la familia aunque mucha gente no lo vea; aquí tienen que pasar una cuarentena. Me dijeron que por ahora serían tres meses y después ver si yo decidía continuar o no. Me llamó el entrenador, me convenció, me dijo que me querían y que tenía que ayudarles a intentar salvar al equipo. Me sentí muy querido, y hacía tiempo que quizá no me sentía tan querido en ese aspecto. Esa fue la gran baza de este equipo para ficharme»
«Podría continuar aquí porque tenemos un año más, pero depende de una decisión nuestra y todo se puede hablar. No sabemos qué vamos a hacer porque estamos peleando por no descender. Cuando acabe todo, veremos, y si no, en el mercado de enero puede que se nos abra otra ventana importante para jugar en otro equipo»
«Son tres partidos muy claros. Creo que tenemos que ganar dos como mínimo y rezar un poquito. No sé a qué dioses aquí, pero a alguien habrá que rezar»