«Las 4 claves tácticas del triunfo del Sporting y los problemas que debe corregir el aprobado Larcamón»
SPORTING 1905
Texto de análisis
13 oct 2026 . Actualizado a las 10:55 h.Nueva victoria del Real Sporting de Gijón en un destacado inicio de temporada a domicilio, salvo el gran lunar del derbi asturiano, al imponerse en el tramo final al Cádiz en un encuentro espeso por parte de ambos conjuntos, con gran volumen de posesión de balón, pero escasa amenaza en las áreas. Un partido más de esos en esta temporada en los que explicar el resultado y analizar el juego no van del todo de la mano. Analizamos a partir de 4 claves tácticas destacadas el desempeño de los rojiblancos:
Buena interpretación de inicio de la superioridad táctica
Los mejores minutos del Sporting con balón se dieron nada más comenzar el encuentro. Por la organización táctica de uno y otro equipo, los rojiblancos, ordenados en un 3-2-4-1 en salida desde atrás, enfrentaron a un 4-2-4 de los gaditanos en la presión en un bloque medio-alto (apretando a la altura entre la frontal del área y la divisoria). Dos sistemas enfrentados que dibujaban una clara ventaja rojiblanca por fuera. Los extremos del Cádiz saltaban sobre los centrales exteriores rojiblancos (Cuenca y Gularte), obligando a sus laterales a ir muy alto para hacerse cargo de los carrileros asturianos (Gaspar y Rosas). Algo que no terminaban de hacer al quedar fijados inicialmente por los dos mediapuntas sportinguistas (Prendes y Gelabert). El equipo vio bien esa disposición y buscó varios cambios de orientación y balones intermedios a la zona de los carrileros, especialmente a través de Gaspar, con tiempo para recibir y llevar el juego a la mitad de campo rival (imagen 1). El único problema que tuvo esto -aunque fundamental- fue la falta de continuidad de esta idea en el desarrollo del partido. Más allá del primer cuarto de hora, las jugadas bien construidas de esta forma fueron más bien escasas y puntuales.
Falta de profundidad e ideas en último tercio
Si bien en un inicio correctamente interpretado y ejecutado y en diferentes fases de partido el Sporting logró asentarse con posesiones largas, circulando de lado a lado y con presencia en mitad de campo rival, la falta de ideas y movimientos en último tercio mermó las posibilidades ofensivas de los rojiblancos. El principal foco para la generación de llegadas estuvo nuevamente en el carril izquierdo, con la amplitud inicial de Gaspar, las apariciones en apoyo de Gelabert o Prendes, que se iban alternando al igual que Manu y Corredera, y las llegadas de Andrés Cuenca desde atrás. El teórico central-lateral zurdo llegó incluso en alguna ocasión a ganar línea de fondo para poner un centro, pero fue más la excepción que la norma. El Sporting no encontró vías de pase vertical para pisar área, mientras que el equipo estaba muy estático por dentro y con pocos efectivos para tratar de encontrar situaciones de remate a través de centros laterales. Una versión demasiado plana como para tener un volumen de ocasiones aceptable, finalizando la mayoría de los remates con disparos lejanos sin peligro ni una marcada ventaja.
Incapacidad de robo en campo rival sin la coordinación necesaria en los saltos
Entrando a valorar la faceta sin balón, el Sporting combinó una presión pasiva en bloque medio, yendo en inferioridad numérica sobre los centrales, con Sarco tratando de orientar la salida de los gaditanos, pero tratando de elegir cuándo saltar, con otra presión más agresiva en la que, como acostumbran, emparejan por pares a las dos primeras líneas para obligar a los rivales a tener que mirar lejos. A pesar de que nuevamente se intentó compensar la gran altura a la que van los dos mediocentros en la presión con la salida de zona de uno de los centrales -en muchas ocasiones Gularte esta vez-, los espacios entre líneas volvieron a ser demasiado amplios y el Cádiz encontró formas de progresar con un simple pase vertical, recepción de espaldas de un perfil físico como Moueffek y descarga al tercer hombre que habitualmente era el lateral incorporándose y conquistando la espalda de Gelabert o Gaspar (imagen 2). El Sporting apenas logró inquietar y robar en campo rival en esta fase del juego -la primera recuperación data del minuto 38- y volvió a dejar ver cierta descoordinación en momentos puntuales a la hora de organizar los saltos en la presión especialmente cuando el Cádiz daba un par de pases hacia atrás para reiniciar el juego.
Comodidad relativa en bloque medio: vulnerables a la espalda de centrales
La mayor parte del partido sin balón del Sporting discurrió en su mitad de campo, pero lejos del área. El Cádiz, como los asturianos, circulaba el balón y construía largas posesiones, pero sin demasiada profundidad. Eso sí, en el momento en que podían verticalizar, lo hicieron con mayor atino que los rojiblancos. Especialmente lo lograron atacando la espalda de los centrales exteriores (Cuenca y Gularte) con desmarques de ruptura desde segunda línea al sacarlos previamente de zona con el arrastre de otra marca (imagen 3). El sistema defensivo de los gijoneses no estuvo todo lo expeditivo para leer esos cortes y lograr anticipar esas internadas. Las llegadas de los laterales, que se entendían con sus extremos para combinar apariciones interiores y exteriores, fueron un problema para la zaga que, si bien se mostró más de forma puntual, en contraposición a un Sporting por lo general tranquilo y junto en bloque medio, fue argumento suficiente como para haber podido cambiar el rumbo del partido.
Nota a Nicolás Larcamón y el resto del cuerpo técnico
Suficiente. La correcta interpretación en el inicio de partido y la comodidad en líneas generales del equipo en bloque medio tanto con balón, mediante largas posesiones, como sin él, fueron suficiente balance positivo de los rojiblancos. Sin mayor brillantez ni oficio, pues volvieron a mostrarse diferentes vulnerabilidades atrás y dificultades arriba que ofrecieron una peor imagen del equipo en las áreas. De lo meritorio de ganar, hacerlo lejos de El Molinón y en un momento de gran complejidad por las bajas nadie lo puede cuestionar.
Ahora bien, a nivel táctico y de desarrollo del juego aún se anhela una mejor versión colectiva del equipo para poder sostener esta dinámica en el tiempo ante rivales con capacidad para comprometer más a los rojiblancos. Esta vez, siendo mínimamente competitivos, bastó para vencer a un Cádiz muy justo.