El inicio de temporada ha permitido a los rojiblancos romper varias dinámicas negativas
15 oct 2026 . Actualizado a las 11:17 h.El Real Sporting de Gijón de Nicolás Larcamón no cree en maldiciones. En apenas nueve jornadas, el equipo rojiblanco ha tumbado varias de las rachas negativas que arrastraba desde hace años, algunas recientes y otras casi olvidadas, sin que el cuerpo técnico les concediera más peso del necesario en las previas. Larcamón ha preferido tratar cada registro como un partido más, y los resultados le han acompañado.
El primer muro cayó más allá de nuestras fronteras. El Sporting nunca había ganado ni marcado en su visita al FC Andorra, una rivalidad corta pero llamativa por la incapacidad rojiblanca de hacer siquiera un gol en tierras andorranas. La última visita, el pasado mes de marzo, se saldó con un 1-0 en el tiempo añadido por un gol en propia puerta de Jesús Bernal. Esta vez, el 19 de septiembre, los goles de Aimar Duñabeitia, Antonio Casas y Nikita Iosifov firmaron un 1-3 que, además, cortaba una dinámica de dos derrotas seguidas en El Molinón ante Girona y Eldense.
El segundo, de un perfil similar, llegó este pasado domingo en el Nuevo Mirandilla. El Sporting no ganaba en Cádiz desde 2008, dieciocho años de visitas sin premio, la última de ellas con derrota por 3-2 el pasado mes de enero. Un disparo de Pablo García en el minuto 87, apenas siete después de saltar al césped, puso el 0-1 definitivo y elevó al equipo hasta los 16 puntos. Y lo hizo con una enfermería desbordada: Duñabeitia, Nacho Martín, Iosifov, Andrés Ferrari, Konrad de la Fuente, Antonio Casas, Juan Otero y Bruno Rubio, ocho bajas que obligaron al técnico a tirar de canteranos como Enol Prendes, titular, Mata o Iker Martínez en el descuento.
Entre esas ausencias figuraban dos nombres que en los últimos tiempos funcionaban casi como un termómetro de resultados. La dependencia de Juan Otero era una de las cuestiones más señaladas del sportinguismo: hasta el pasado mes de mayo, el equipo apenas había sumado cuatro victorias en los dieciocho partidos de liga que se había perdido el colombiano desde su llegada, tres de ellas además en las primeras cuatro ausencias. Este curso, sin embargo, el balance sin él es de pleno, con los triunfos ante el Celta Fortuna (3-2) y en Cádiz. Tampoco ha pesado la de Nacho Martín, que sigue trabajando en la recuperación de su rodilla. Su larga lesión de la pasada temporada ya obligó al equipo a acostumbrarse a competir sin el mediocentro de Noreña, aunque su ausencia seguía asociándose a una caída en el rendimiento colectivo que, por ahora, no se ha producido, también con dos victorias sin él en convocatoria.
Todo ello se resume en un dato: el Sporting está siendo un equipo mucho más fiable lejos de Gijón. Las victorias ante Tenerife (0-1), Andorra (1-3) y Cádiz (0-1) suman 9 de los 12 puntos posibles a domicilio, el mejor arranque fuera de casa desde la temporada 2007/08, la del ascenso con Manolo Preciado. Un contraste evidente con El Molinón, donde el equipo ha cedido dos derrotas y un empate en cinco encuentros.
Las únicas dos espinas que se han resistido fueron aquellas a las que más atención se les prestó. El Real Oviedo se impuso por 2-0 en el Carlos Tartiere el pasado 27 de septiembre con goles de Chris Ramos y Enzo Pérez, cortó la racha rojiblanca de cinco derbis consecutivos sin perder y prolongó una sequía que se remonta a octubre de 2001, cuando Raúl Lozano y David Villa dieron el último triunfo al Sporting en la capital asturiana. Es, además, el único partido que el equipo no ha ganado fuera de casa en lo que va de temporada. El otro caso, también tan sangrante como inexplicable, es la ausencia de victorias del equipo en la franja de las 14:00 horas. Algo que perpetuó el Eldense esta campaña con su victoria 0-1 en El Molinón el pasado 13 de septiembre.