«Las 4 claves del triunfo del Sporting y del suspenso a Larcamón, falta más control de juego y posicional...»

Dani Souto

SPORTING 1905

Nicolás Larcamón
Nicolás Larcamón LaLiga

Suma y sigue. El Real Sporting de Gijón logró un triunfo agónico ante el Albacete en la última jugada del partido tras perder la ventaja que había logrado en el primer cuarto de hora. Más allá del resultado, la versión colectiva estuvo de nuevo lejos del rendimiento esperado. Analizamos en 4 claves tácticas destacadas el desempeño de los rojiblancos:

Búsqueda del pase vertical en salida

En su idea de salir combinando desde atrás, el Sporting añadió un punto más de atrevimiento para buscar el pase vertical desde la ventaja posicional que le aportaba Rubén Yáñez ante la presión alta del rival. A partir de una distribución de espacios que abría el pasillo central para los movimientos en apoyo de César Gelabert, el pase del portero al mediapunta fue el más frecuente para tratar de superar las primeras líneas de presión del Albacete. Una acción sencilla, pero cargada de voluntad. Ahora bien, con margen de mejora evidente todavía. Las recepciones del '10' de espaldas y encimado no venían acompañadas de descargas ya fuera de cara o a los costados que dieran continuidad a ese avance. A Gelabert le costó encontrar posibilidades para girarse o para habilitar a un compañero en ventaja, lo cual resulta fundamental. Muchas veces la jugada acababa de nuevo en pies de Yáñez o en golpeos largos que Sarco no conseguía ganar en su particular duelo con los centrales, dado su perfil. Un brote verde, visto sobre todo en el primer tiempo, pero aún lejos de madurar.

Vulnerables a la espalda de los carrileros

Con un sistema semejante al del Sporting, el Albacete también sumó largos tramos de posesión de balón que le permitió instalarse en torno a la divisoria del terreno de juego. Los de Etxeberria también querían salir jugando y tener control, pero su ejecución en la mitad de campo rival era muy diferente. La forma en que los manchegos llegaban con más frecuencia al último tercio era con envíos largos en profundidad, detectando como espacio vulnerable el que se encontraba a la espalda de los carrileros rojiblancos. Un desplazamiento que obligaba a las ayudas de los centrales, que abandonaban su zona para medirse al atacante rival. Un potencial punto débil que en mayor medida quedó solventado por el buen hacer de los tres zagueros rojiblancos en los duelos y que Larcamón fue ajustando manteniendo más baja la altura habitual de Guille Rosas por derecha. Aun con todo, el Sporting convivió sin demasiados apuros en bloque medio, ubicando su defensa a unos metros de la frontal del área.

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Distancia demasiado amplia entre pivotes

Unas veces por defecto y otras, como este sábado, por exceso. El intensivo trabajo de los dos mediocampistas del Sporting tanto con como -especialmente- sin balón está obligando a Manu Rodríguez y Álex Corredera a grandes y repetidos esfuerzos para cubrir la zona ancha del terreno de juego. Como ya se comentó en una clave anterior, el sistema 'espejo' del Albacete acumulaba hasta 5 efectivos por dentro, distribuidos con tres mediocampistas por medio de un pivote y dos interiores, lo que obligaba a Enol Prendes a hacer la cobertura por delante. El problema apareció cuando los movimientos hacia fuera de los dos interiores manchegos generaron los arrastres de los dos pivotes rojiblancos con el objetivo de crear una línea de pase más vertical hacia sus dos delanteros. Corredera y Manu solían seguir a su par para evitar una superioridad numérica evidente del rival por fuera, quedándose en zonas intermedias para no descuidar del todo el carril central y esa conexión hacia los puntas, estando cerca para poder acudir a las coberturas en caso de que fuera necesario. Sin embargo, esa particular disposición del Albacete generó por momentos una separación entre los medios excesiva, que dificultó el ganar duelos y segundas jugadas y, sobre todo, tener una opción de pase de seguridad al recuperar el balón, lo que hizo que el Sporting, por largos tramos del partido, perdiera demasiado rápido la posesión.

Bloque hundido al defender la ventaja

Las intenciones de Larcamón con los cambios, de hecho, fueron orientadas a corregir lo último comentado de la clave anterior. El técnico argentino introdujo perfiles de buen nivel asociativo con la idea, según explicó en rueda de prensa, de tener posesiones más largas y poder defender la ventaja en el marcador con el balón. Frenar el ritmo de partido para contener el ímpetu de un Albacete que había modificado el sistema sumando más piezas de ataque. Era lo previsible, yendo por delante en el electrónico y con el duelo entrando en su tramo final. Sin embargo, la idea de Larcamón no se vio reflejada sobre el césped. Sí había los perfiles, pero esas posesiones no se dieron. El Sporting seguía perdiendo rápido el balón y cedía la iniciativa a un conjunto manchego que iba paulatinamente empujando a los rojiblancos contra su área. Un factor al que los locales también contribuyeron, demasiado estirados cuando intentaban defender hacia adelante y con una preocupante tendencia a hundirse en exceso. Un contexto que facilitó al Albacete acumular llegadas y cargar área con muchos efectivos encontrando situaciones propicias para el centro lateral. Un hecho que dibujó la acción del 1-1 visible desde mucho antes de que Vallejo encontrase portería.

Los cambios

Pablo García y Guillamón por Manu y Enol. Cambio de perfil para el carril izquierdo, desplazando a Gaspar al centro, y permitiendo atacar por fuera con mayor amplitud y verticalidad. Algo visible en el definitivo 2-1, lo cual con los jugadores de inicio era más difícil que se produjese.

Otero y Bruno por Sarco y Gaspar. Perfil más asociativo entre líneas y otro de más capacidad en los duelos y al espacio, para estirar al equipo. Dos piezas que dieron un aire fresco que el equipo necesitaba.

Nota a Nicolás Larcamón y el resto del cuerpo técnico

Insuficiente. Intenciones que no encuentran desarrollo y continuidad, largas fases del partido en las que no se tiene control posicional ni del juego y ciertas tendencias preocupantes que corregir en la gestión de un marcador favorable. Hay brotes verdes a los que poder ir agarrándose y varios argumentos que se pueden encontrar para explicar la victoria de forma aislada, pero sigue siendo un equipo muy voluntarioso alejado de una versión colectiva que pueda considerarse óptima. El equipo compite, pero necesita reflejar más cosas con su juego y, sobre todo, con mayor continuidad. Al menos, que la eficacia permita seguir trabajando desde la consistencia de la victoria. Hasta donde eso te permita llegar.