Veinte años de viajes por Europa a viajes comarcales
05 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Conseguimos que el Real Oviedo sea el equipo de Asturias». Javier Irureta.
Trece años en Segunda División dan para tener muchas ensoñaciones sobre cómo conseguir los éxitos, pero, como es habitual, la realidad superó a la ficción. Tras el sorprendente ascenso y la sobrada permanencia, Vicente Miera dijo basta. El Real Oviedo y el trato a los entrenadores es un debe casi centenario.
Tras Miera llegó Javier Irureta. Con Irureta se vio al Real Oviedo más seguro, más asturiano y más exitoso. En la temporada 90/91, la segunda al mando de Irureta, el club logró un increíble sexto puesto que le dio por primera vez la clasificación europea.
El fútbol de Irureta era todo lo contrario a lo que estaba acostumbrado el Real Oviedo, siempre agraciado con grandes delanteras y problemas defensivos. El de Irureta era justo lo contrario. Se marcaron 36 goles ese año, una rentabilidad pocas veces vista. Estaba claro que para Javier Irureta la casa se construía desde los cimientos: «Viti» sería el tercer portero en el Trofeo Zamora, con 19 goles encajados en 28 partidos.
El Real Oviedo por Europa
Hacía tiempo que el Real Oviedo no disfrutaba de primeras veces, y esta era realmente emotiva: la primera competición europea.
De cara a la nueva temporada se buscaba arreglar los problemas de cara al gol y desde la directiva se apostó por un jugador rumano, procedente de la Fiorentina, con una buena cifra de goles en su historial. La idea era que aportara los goles y la experiencia en Europa. Podemos decir que fue protagonista en esa eliminatoria.
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La temporada empezaba el 31 de agosto de 1991, pero la del club azul lo hizo el 19 de septiembre, casualmente el Día de América en Asturias. Ese día, más que la emigración asturiana, se conmemoró la emigración genovesa.
El Carlos Tartiere fue decisivo para la ida. Bango hizo el 1-0, suficiente para no temer en el Luigi Ferraris. Algo menos de un mes después, el Real Oviedo se enfrentó al peso de Europa. Nada mejor que las palabras de un protagonista de la época para explicar ese 3-1 final para el Genoa CFC.
«Creo que es injusto porque hubo un penalti claro que no fue pitado y también habrá que ver el primer gol de ellos (...) El Oviedo ha demostrado que es un gran equipo, que puede andar por Europa con garra (...)». Eugenio Prieto
En la temporada 1991/92 se vuelve a conseguir la permanencia con tranquilidad, pero el final de temporada deja dos dolorosas retiradas: Sabino Zubeldia y Juan Antonio Sañudo, dos de las piedras angulares del último ascenso a Primera División.
Febrero de 1993: el Real Oviedo despide a Javier Irureta y contrata a Radomir Anti?, exentrenador del Real Madrid CF. Las expectativas son altas, y el objetivo de Antic no lo era menos: «No me atrevo a asegurarlo, pero nuestro trabajo nos tiene que llevar a poder jugar una competición europea».
El final de una historia
Dos temporadas y media pasó el serbio en el club. Nunca llegó a probar la miel europea. De hecho, el Real Oviedo solo pudo observar cómo sus aspiraciones europeas se transformaban en frustración y deudas temporada tras temporada.
Con el cambio de milenio también se cambió de estadio. De Buenavista a La Ería. De ladrillos a barrotes y de la frustración por no clasificar a Europa a temer por la supervivencia.
Cuando parecía que todo el drama pasaba por un descenso a Segunda, llegó la temporada 2002/03. La temporada anterior el Real Oviedo no estuvo ni cerca de pelear un ascenso que, en esa época, era directo para los tres primeros clasificados.
Se pasó de un 9º puesto a un 21º en un año. 40 puntos, a 8 de la permanencia que marcó el CD Leganés, debido a un descenso administrativo del SD Compostela a Segunda «B». Un destino que el Real Oviedo seguiría, sumado al descenso deportivo.
La noche más oscura
31 de julio de 2003. Fue la noche de autos. La noche en la que un escudo fue arrastrado y pisoteado por el suelo.
El descenso administrativo era un miedo que se pudo ir escondiendo debajo de la alfombra hasta que se hizo demasiado evidente como para no darse cuenta. El descenso a Segunda «B» solo hizo que la alfombra saliera volando.
Podríamos modificar el dicho para explicar cómo se gestó el descenso del Real Oviedo hasta una categoría amateur una década después de jugar en Europa: entre todos lo mataron y él solito «descendió».
El Real Oviedo comenzó el viaje por el desierto en Grao y lo que parecía una vuelta rápida con parada en Arteixo, similar a 1979, se convirtió en un espejismo. Al club aún le quedaban diez temporadas de vagar entre las dunas del desierto.
Destacados:
- En los 90 el Real Oviedo era un gran reclamo para grandes entrenadores. A los Vicente Miera, Irureta o Antic se les sumaron Luis Aragonés, Oscar Tabárez o Juan Manuel Lillo.
- Manuel Lafuente fue el encargado de presidir y protagonizar las negociaciones con jugadores, acreedores e instituciones públicas para evitar el descenso administrativo.
- El Real Oviedo conseguiría ascender a Segunda ‘b’ en la temporada 04-05 para descender deportivamente de nuevo a Tercera dos temporadas después.