El reflejo en Asturias de los retos energéticos del planeta

Juan Carlos Aguilera

TU VOZ

Molino de energía eólica
Molino de energía eólica ALVITE

El director de FAEN defiende un cambio de modelo sin renunciar a las capacidad de dar servicio a la industria

14 jun 2018 . Actualizado a las 22:57 h.

Los múltiples retos energéticos a los que se enfrenta nuestro planeta, aunque aparentemente lejanos, tienen su reflejo en Asturias. La profunda relación de la energía con áreas de actividad tan diversas como el medioambiente, la industria, el bienestar, el transporte, el turismo, la agricultura, la edificación o el conocimiento, provoca reacciones inmediatas en todos ellos como consecuencia de la evolución del sector energético. Los cambios que están produciéndose ofrecerán oportunidades globales, generarán incertidumbres locales y sólo si se llevan adelante en sintonía con el entorno internacional permitirán que contribuyamos a hacer nuestro mundo mejor y más habitable. Sin embargo, la tarea de llevar a cabo todos los cambios necesarios es compleja, porque abarca al planeta; requiere de tiempo, porque los cambios a introducir involucran grandes y muy diversos intereses; y es arriesgada, porque cada decisión que se tome localmente definirá nuestro futuro como sociedad a corto y largo plazo.

Los acuerdos internacionales, que hemos ayudado a definir y alcanzar como parte de la Unión Europea, definen un camino a seguir para lograr un objetivo a largo plazo. No se trata de una serie de etapas intermedias de corto plazo que haya que cubrir sin más en 2020, 2030 ó 2050. El objetivo final es hacer virar nuestra economía hacia un modelo descarbonizado, es decir, un modelo libre de emisiones de CO2, compatibilizando dichos objetivos a largo plazo con otras estrategias de reindustrialización, de electrificación del transporte o de construcción del mercado único de la energía a más corto plazo. En ese objetivo de 2050 es precisamente donde laenergía juega un papel relevante, ya que será unos de los sectores que mayor contribución deba hacer a este cambio.

Ha de tenerse en cuenta que los cambios en el modelo energético de territorios tan diversos como la Unión Europea, España, o incluso como Asturias, no pueden realizarse en cortos períodos de tiempo. Baste recordar que el gas natural tardó más de diez años en alcanzar cifras representativas en el mix energético nacional, que la eólica apenas aportaba generación eléctrica en el sistema peninsular hace veinticinco años o que en épocas recientes de crecimiento económico el incremento de la demanda de energía era mayor que la capacidad de instalación de energías renovables. La estabilidad temporal en la planificación del sector energético es esencial para afrontar las inversiones necesarias que acaben por modificar el modelo energético.