El día a día de un celiaco

Silvia Mendiola REDACCIÓN

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Mujer eligiendo productos para celiacos
Mujer eligiendo productos para celiacos César Toimil

La madre de una niña de 12 años con esta enfermedad y miembro de una asociación de familiares describe los «hándicaps» a los que deben hacer frente

20 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La rutina del día a día en una casa con cualquier miembro celiaco exige ciertos cambios, que aunque al principio, parece que se te cae el mundo encima, con el tiempo te das cuenta que no es tan difícil. Eso sí puede que acabes cansado de pasarte el día leyendo etiquetas en los supermercados, de informar a otros padres cuando dejas a tu hijo/a celiaco/a en su casa, de preguntar en restaurantes, hoteles, y así un largo etcétera.

En nuestro caso, todo comenzó hace 12 años cuando nació nuestra hija. Cuando comenzamos con las primeras papillas, se desencadenaron los síntomas que en su caso, eran vómitos y diarreas recurrentes. Por aquel entonces, y en Madrid, el pediatra no sabía diagnosticar qué era lo que podía tener la niña. Lo más fácil era recetar jarabes para reducir los vómitos y visitas incesantes a hospitales y al mismo pediatra a que nos dijeran exactamente por qué nuestra hija vomitaba todo lo que comía.

Comenzamos eliminando de la cocina las harinas y panes rallados con gluten para evitar que hubiera lo que se llama «contaminación cruzada». En nuestro caso, comemos todos lo mismo, excepto el pan y la pasta. También tenemos otro hijo de 10 años, que fue más fácil su diagnóstico al ya saber que había una celiaca en la familia.