Caos y vaivenes sentimentales: la alocada historia de Amistades Peligrosas

La Voz REDACCIÓN

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Cristina del Valle, Alberto Comesaña y José Ángel Hevia
Cristina del Valle, Alberto Comesaña y José Ángel Hevia

Cristina del Valle y Alberto Comesaña narran su tormentosa relación y relatan la trayectoria de uno de los grupos más reivindicativos y provocadores de España

14 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Por separado y juntos a la vez, similar a la historia de Amistades Peligrosas. Así relatan Cristina del Valle y Alberto Comesaña la biografía de un grupo conocido en España por sus canciones provocativas y sus letras reivindicativas. La asturiana y el gallego repasan sus vivencias personales en la revista Vanity Fair, donde hablan de algunos polémicos episodios del grupo.

Del Valle y Comesaña se conocieron en 1988, durante la fiesta de posgrabación del programa de fin de año de la televisión gallega. Entonces surgió la chispa entre la asturiana y el gallego, que daría lugar a una relación personal y profesional tormentosa. La dificultad de congeniar dos caracteres tan dispares como el de la ovetense y el vigués no fue un obstáculo para producir muchos temas que son verdaderos himnos, como su famoso Estoy por ti.

La canción no convencía del todo al principio a Comesaña, aunque el gallego ya intuía que era un «temazo». «Aquella canción me costó una barbaridad, porque yo quería huir de las letras sexuales, pero me salían todo cursiladas. Cristina intentaba convencerme de que mi fuerte era el rollo erótico», comenta el gallego, quien confiesa que el célebre hoy voy a ir al grano, te voy a meter mano, se le ocurrió durante un viaje a Galicia. «Durante un viaje a Galicia, me estalló en la cabeza el estribillo, a la mierda tanta cursilada: basta ya de tanta tontería. Hoy voy a ir al grano, te voy a meter mano», comenta. La canción no fue bien recibida por las discográficas, aunque al final EMI decidió aceptarla. «Hicimos una maqueta pero en Sony, en BMG, en Warner y en EMI dijeron que dónde iba ese punki con esa pija. Luis Carlos tiró la toalla, pero yo me presenté en EMI y nos cogieron a la primera», explica Comesaña.

Sin embargo, esta complicada convivencia desaparecía durante sus actuaciones en los escenarios. «Yo he llorado muchísimo, pero amo tanto el escenario que he subido llorando y con la autoestima por los suelos, porque veía a la gente del público y sentía que merecía la pena todo», señala Cristina del Valle sobre la difícil relación que mantenía con Comesaña.

«Pero ahí no había un rollo de `no puedo ni verte´ como le pasaba a Ella baila sola, que grababan y se hacían las fotos casi por separado. Todavía éramos pareja, con muchísimas dificultades. Recuerdo cantidad de conciertos en los que se le cruzaba el cable a Cristina en el camerino y se negaba a salir con el público esperando, al final yo salía y ella venía detrás», explica el gallego sobre su convivencia con la asturiana, que considera que «la época de ser pareja con el grupo creciendo, que en teoría era para disfrutar, la recuerdo como una etapa endemoniada. El momento más feliz eran las actuaciones, porque te metes en una burbuja y en tu cabeza te conviertes en un personaje. Pero al antes, el después, la ida, la vuelta, el llegar a casa... los recuerdos son una pesadilla».

La relación entre ambos estaba herida durante la grabación de La última tentación. El episodio que precipitó el fin de la relación fue la presentación del trabajo a la discográfica EMI. «En la presentación del disco a EMI, Cristina se volvió completamente descerebrada y empezó a insultarme delante de todo el mundo. Me llamó gilipollas. Y dije `se acabó´. Como seguíamos viviendo juntos, construimos un tabique para dividir el piso en dos. Me fui a Nueva York y a la vuelta, en enero del 95, grabamos el videoclip de Me quedaré solo, pero ahí ya no éramos pareja», relata Comesaña.

Rumores de violencia en la pareja

Los dos músicos niegan rotundamente los rumores que apuntan a los malos tratos como razón de la ruptura de la relación. Tanto Del Valle afirma no haber oído nunca ese rumor, mientras que el vigués, que asegura ser consciente del bulo, desmienten los rumores. La idea de que el fin de la relación entre ambos fue debido a malos tratos fue una leyenda urbana que siempre acompañó a Amistades Peligrosas.

La separación del grupo y la relación de Del Valle con Hevia

La polémica que precipita la separación del grupo llega en diciembre de 1997. «Planteamos el segundo single y le toca a uno suyo, Quítame este velo. Entonces yo pedí que en las televisiones hiciéramos Quítame este velo más otra canción mía. La compañía y ella me mintieron, diciéndome que José Luis Moreno había exigido que cantásemos dos canciones y casualmente ambas eran de Cristina», señala Comesaña, que apunta que la discográfica se puso del lado de la ovetense, y en enero de 1998 el grupo se rompe, quedando Del Valle con todo.