Blanca Romero: «Mi sueño sería montar un mini tablao en Asturias»

La modelo y actriz asturiana cuenta cómo ha sido su cuarentena, su experiencia al quedarse atrapada en México por una campaña que rodaba con su hija, y cómo es su relación con esta

La actriz asturiana Blanca Romero, en Gijón
La actriz asturiana Blanca Romero, en Gijón

Redacción

Soñar con «montar un tablao flamenco», bailar, debutar en «Tik Tok» o responder a los «haters» en Instagram, así ha sido la cuarentena de la actriz Blanca Romero, siempre acompañada por su hija, la modelo Lucía Rivera, con quien mantiene una relación de «pura complicidad» basada en un «código» que ambas comparten desde siempre y que ahora también muestran frente a las cámaras.

A la asturiana el confinamiento le sorprendió mientras trabajaba en México con su hija, con quien protagonizó la última campaña para una conocida marca de trajes de bapño, responsable de hacer que ambas posen en bikini a pesar de llevarse veintiún años: «Si no fuera por mi hija me negaría a ponerme el bikini, pero creo que transmitimos algo muy positivo juntas», explica en la charla virtual de Citroën «Nuevos hábitos, nuevas iniciativas».

Y es que la relación entre madre e hija es pura complicidad más allá de los focos y las cámaras, y prueba de ello son los meses de confinamiento que ambas han pasado juntas, en las que Blanca Romero ha debutado de la mano de su hija en la red social «Tik Tok», en la que ya acumula 40.000 seguidores. «Descubrí Tik Tok con Luci, nunca había hecho mucho caso a las redes sociales, pero probé y me hice adicta; acababa de cocinar y pasó a ser mi única distracción, sin duda me ha salvado la cuarentena».

El secreto de esta buena relación, según la actriz, reside en un código que mantienen desde que su hija era pequeña, que ahora también comparten al trabajar y que hace que su relación sea «distendida y de mucha complicidad», aunque también ayuda la naturalidad con la que Lucía Rivera trabaja frente a las cámaras, ya que «se crió en los platós y rodajes», explica a EFE la asturiana.

Tras finalizar su última campaña en México, por la que casi quedan «atrapadas» en el país debido a las medidas de confinamiento, Blanca Romero se lo toma con calma frente a las nuevas medidas digitales: «aunque parezca raro hay que entenderlo, es un avance y una forma más de trabajar», puntualiza de cara a los desfiles digitales, una opción «muy cómoda».

Respecto a los rodajes, Romero tiene clara la gran ventaja ligada al entorno digital: «Nos ahorraremos muchas escenas incómodas de besos, ahora los guionistas y directores tendrán que contar lo mismo, pero enfocándolo de otra forma, y eso es un respiro», matiza la asturiana entre risas.

Aunque no todo son buenas noticias en el entorno digital, ya que el mundo de las redes sociales lleva parejo los «haters», a los que Romero ha plantado cara durante esta cuarentena: «Nunca contesto a los «haters» por Instagram, pero esta cuarentena he respondido a alguno por mensaje privado, y al final han acabado abandonando el odio y la amargura para darme la razón y respetarme», explica.

Además de ser activa en redes sociales, Blanca Romero también se ha decantado por practicar el baile, una «vocación frustrada» con la que la intérprete se evade, además de ser una liberación emocional: «bailando y cocinando sería feliz, mi sueño sería montar un mini ‘tablao’ en Asturias», cuenta Romero.

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