Situada en el concejo de Llanes, destaca como «una de las más brillantes» por sus «paisajes vírgenes y su agua cristalina», según la revista Viajar
02 jun 2025 . Actualizado a las 19:03 h.La costa asturiana sigue ganando reconocimiento nacional, y esta vez es la playa de Andrín, situada en el concejo de Llanes, la protagonista. Según la revista «Viajar», es «una de las más espectaculares del país». Situada en el oriente asturiano, a escasos minutos en coche del casco urbano de Llanes, esta playa llama la atención por su carácter salvaje y el paisaje que la rodea: «paisajes vírgenes, agua cristalina, ausencia de urbanismo agresivo y una naturaleza desbordante la convierten en el escenario perfecto para una escapada inolvidable», describe «Viajar».
La playa mide unos 240 metros y su amplitud permite disfrutarla con tranquilidad incluso en verano. Uno de sus mayores valores es el estado natural en que se conserva. «No hay chiringuitos invasivos, ni construcciones que perturben el paisaje. Aquí, el ruido más fuerte es el de las olas rompiendo contra las rocas».
Esta tranquilidad no está reñida con la comodidad: Andrín cuenta con duchas y servicio de vigilancia durante el verano, y ha sido reconocida en varias ocasiones con la Bandera Azul por la calidad de sus aguas y de su entorno.
El medio también destaca el acceso como parte del encanto del lugar: una carretera estrecha y curvada que lleva hasta un pequeño aparcamiento, desde donde hay que bajar a pie hasta el arenal. Un camino corto, pero suficiente para adelantar la experiencia. Según la revista, «esa breve caminata ya anticipa lo que está por venir: silencio, naturaleza pura y una desconexión total del mundo».
La playa de Andrín «tiene ese algo especial que la hace perfecta para desconectar un fin de semana o disfrutar de unas vacaciones más largas». Más allá de su espectacular playa, el entorno ofrece al visitante un sinfín de planes: desde rutas costeras como la que une este enclave con la playa de Ballota, hasta propuestas más urbanas en Llanes, con su puerto pesquero, el casco antiguo o los conocidos Cubos de la Memoria, obra de Agustín Ibarrola. Y no solo eso, sino que también se puede disfrutar de la gastronomía de la zona: «desde sidrerías tradicionales hasta restaurantes con vistas al mar, es posible degustar lo mejor de la cocina asturiana: fabes, pescados frescos, mariscos y, por supuesto, la sidra escanciada como manda la tradición».
Desde el mirador de La Boriza, la vista a la playa se convierte en una postal. «Viajar» lo describe así:«desde lo alto, se aprecia una de las postales más impactantes de la costa asturiana: un arenal dorado en forma de concha, custodiado por verdes acantilados y abrazado por la bravura del Cantábrico. El contraste entre el azul del mar, el verde del monte y la caliza de los acantilados «genera una estampa que difícilmente se olvida».
Pese a que aún se mantiene como una playa secreta, su fama va creciendo: «es cuestión de tiempo que se coloque en los primeros puestos de los rankings de playas españolas», indica el medio, que destaca también que «su mezcla de belleza natural, tranquilidad, servicios básicos bien integrados y una localización privilegiada en una de las regiones más verdes y auténticas del país la convierten en un destino de primer nivel».
Como señala la revista, Asturias «guarda muchas joyas» y, Andrín, entre acantilados, puede presumir de ser una de las «más brillantes». Y es que, para descubrir auténticos paraísos, no siempre hace falta «volar a los confines del mundo».