A pie, en bicicleta, en barco y siempre con los ojos bien abiertos... las maneras de descubrir la comunidad asturiana son infinitas
11 jun 2025 . Actualizado a las 10:11 h.La costa asturiana, bañada por el Cantábrico, ofrece un paisaje muy distinto a lo que se puede ver en el arco mediterráneo español: playas de arena fina, acantilados impotentes y pequeñas calas escondidas. La región es un entorno natural moldeado por el mar y la tradición marítima de la zona, con distintas formas de explorar su tierra bañada por sus frías aguas.
A pie y en bicicleta
Una de las maneras más auténticas de conectar con la costa asturiana es recorrerla a pie o en bicicleta… y el Camino de Santiago es una excusa perfecta. Su variante Norte transcurre cerca del mar por varios tramos, ofreciendo al caminante unas panorámicas de acantilados y playas de arena dorada. Para los ciclistas, se puede coger la Vía Verde del Carbayo o la ruta de la Senda del Cervigón, que conecta poblaciones costeras como Gijón, Villaviciosa y Cudillero. Estos caminos, en parte asfaltados o con gravilla compacta, permiten desplazarse con relativa comodidad y detenerse para contemplar miradores naturales, molinos de mareas o algunas de las antiguas construcciones pesqueras.
Caminar por senderos costeros permite descubrir lugares como la playa de Gulpiyuri, una singular playa interior conectada al mar a través de una cueva, o el acantilado de Playa del Silencio, donde la tranquilidad y la belleza natural de la zona invitan a reflexionar. Durante el recorrido, se pueden encontrar señalizaciones que explican la flora autóctona y paneles sobre la rica historia local. Para los más exigentes, la ruta del Cabo Peñas, el punto más septentrional de Asturias, con sus pendientes y panoramas sobre los bufones cercanos, puede ser perfecta.
Navegando y descubriendo calas
Los que quieran explorar la costa es lógico que quieran hacerlo desde el mar. Para ellos, empresas como Nautal permiten alquilar un barco para poder verla tranquilamente. Puertos como Cudillero, Lastres o Llanes pueden ser buenos puntos de partida. Durante la travesía por la costa asturiana, se podrán avistar delfines y gaviotas, explorar algunas de las cuevas marinas y detenerse en calas de difícil acceso por tierra, como la playa de Gueirúa o la ensenada de Poo. Navegar cerca de los acantilados también permitirá conocer formaciones de roca sorprendentes, como los bufones de Pría y Santiuste, donde el oleaje impulsa chorros de agua hacia el interior de las rocas, generando espectáculos naturales impresionantes.
Además de las excursiones en barco, es posible realizar actividades como piragüismo y paddle surf en bahías más tranquilas, como la de Ribadesella o San Pedro de la Ribera. Estas actividades permiten acercarse a las formaciones rocosas, contemplar grietas y cuevas ocultas y disfrutar del agua cristalina en los días de calma. Para quienes buscan aventura, el buceo en zonas como la reserva marina de Cabo Peñas ofrece la oportunidad de sumergirse en fondos marinos ricos en biodiversidad, con astilleros hundidos y praderas de posidonia. De este modo, la costa asturiana se revela como un destino polifacético, donde el mar se convierte en la vía principal para descubrir paisajes y tradiciones ancestrales.