Colores brillantes como el rosa potencian la confianza de los futbolistas en momentos importantes
17 jul 2026 . Actualizado a las 17:20 h.Al mirar al césped en el que se juega el Mundial es imposible no toparse con una avalancha de botas rosadas corriendo tras un esférico. ¿Pero de dónde viene esta obsesión tan repentina por el rosa? Durante mucho tiempo el color rosa se asoció a tendencias más infantiles o conceptos de diseño más específicos. Pero sin embargo durante los últimos años ha ganado una importancia que lo ha consolidado como uno de los colores más presentes dentro del diseño. Desde productos textiles, hasta mobiliario y objetos decorativos.
Hay que remontarse al 2024, cuando la agencia global de tendencias WGSN colocó al «Electric Fuchsia» como uno de los colores clave para la temporada de primavera/verano de 2026. Los expertos lo definen como «una fusión luminosa entre el rosa y el morado, que se inspira en actitudes progresistas y provocativas». Cualidades que debieron agradar a los principales fabricantes de material deportivo, ya que todos ellos se han puesto de acuerdo en calzar a sus jugadores con botas de estos colores para que disputen los partidos de la copa mundial.
«Dentro del fútbol el foco del ojo siempre va a los pies y un rosa tan potente hace que se diferencie del verde del césped» asegura la especialista Margarita Murillo, del estudio compostelano MUSA. «Nuestro cerebro capta el color antes que cualquier forma, y este rosa ayuda a diferenciar a los jugadores hasta cuando se ve desde la pantalla más pequeña».
Pero no todo es cuestión de diseño, ya que la psicología de los colores también es muy importante y puede influir en nuestros estados de ánimo y comportamientos. Y aunque no se pueda decir que el rosa ofrece ventajas competitivas, el diseñador de Nike, Odinga Nimako afirma que: «Hemos escuchado tanto de atletas como de consumidores normales que los colores brillantes potencian la confianza, sobre todo en momentos importantes», como reveló en una entrevista a The Athletic. Una respuesta que confirma aquello de «actitudes progresistas y provocativas», ya que un color normalmente asociado a lo femenino es el que da energía a los que participan de un deporte tradicionalmente dominado por hombres.
El mundo de las pasarelas también ha adoptado el color rosa. Bautizado como rosa empolvado, no hablamos del «Rosa Barbie» que tomó el mundo hace dos veranos. Sino de una versión más suave que recuerda a las bailarinas de ballet. Durante la Semana de la Moda de Milán fueron innumerables marcas tales como: Chanel, Prada, Carolina Herrera o Moschino las que incorporaron esta tonalidad dentro de sus pasarelas. La clave de esta tonalidad es que a pesar de no ser un color neutro actúa de forma similar al beige. Convirtiéndose en un color fácil de combinar.
Y esta es una de las cualidades del verano. De repente desaparecen los negros absolutos y los armarios comienzan a llenarse de color. Y el rosa parece que ha llegado para quedarse, ya que tras varias temporadas ganando más importancia parece que es el año que lo consolida como uno de los colores más versátiles para vestirse en cualquier ocasión.
En 2026 los hombres que visten de rosa ya han perdido las wconnotaciones de rebeldía que podían tener a comienzos de siglo. El rosa está en absolutamente todas las partes. Quizá la respuesta no tenga nada que ver con fútbol y que simplemente este deporte refleje lo que ya está pasando.
La psicología del color
Dentro de la psicología hay un campo que se dedica al estudio de los efectos del color dentro de la conducta humana. Hoy en día el rosa es percibido como algo femenino, pero esto no fue siempre así. Muestra de ello es el Financial Times o la Gazzetta dello Sport, diarios leídos casi exclusivamente por hombres y que se imprimen en un papel rosado. Tendencia que tiene origen en el Siglo XIII, cuando el rosa era percibido como un rojo pequeño. Y como el rojo representa la sangre y lo varonil, el rosa era igual solo que para los infantes. Tras la Primera Guerra Mundial el rojo desapareció de todos los uniformes militares y a su vez de la moda masculina, razón por la que el rosa dejó de ser la primera opción para vestir a los varones recién nacidos. Momento en el que el azul de los trajes de marinero se apoderó de este hueco dentro de la moda. Curioso ya que el azul se asociaba a la Virgen María, razón por la cual era el color de las niñas.
En el 1980 la tendencia volvió a cambiar, pero por razones prácticas. Los padres no querían esperar al nacimiento del bebe para comprarle la ropa, por lo cual la diferenciación por colores comenzó a desvanecerse.
Encanto y cortesía
Todas las cualidades atribuidas al rosa son consideradas femeninas, por lo general las flores no se usan como nombres de hombre. Por ejemplo, la rosa simboliza las virtudes de los débiles, como el encanto y la amabilidad. Si nos guiamos por asociación, el rosa recuerda a la piel humana. El color del desnudo. Un factor que camela a todos los que lo observan.
Parece que el rosa vive de dualidades, pero es que este color nace de la combinación de rojo y blanco, un color cálido y otro frío. Dos colores que en principio son opuestos, un punto ideal entre extremos. Esa es la razón de su reciente éxito, hablamos de un color que transmite energía pero sin agitar que ha traspasado la barrera del género para convertirse en una sensación global.