La mayoría de las viguesas que se quedaron sin hogar residen en pisos diminutos de renta social en distintos municipios de la provincia y no tienen trabajo
O Baixo Miño vive atrapado en su pasado de estraperlo y contrabando; fue la otra primera zona caliente de tráfico de drogas en Galicia y los dos últimos macroalijos también planeaban por allí