El inadecuado funcionamiento de esta instalación, según la Xunta, unida a la nula capacidad de autodepuración del regato de Reboredo, impedía que los vertidos de agua tratada se realizasen en condiciones correctas
Recordó que esos procesos son voluntarios, aunque matizó sobre el debate de la cooperación municipal que «senón o facemos dende Galicia igual nolo fan dende fóra»