Tras la petición de Ecoloxistas en Acción el alcalde adelantó que se recubrirán las raíces desenterradas por la fuerza del viento y con una grúa se reincorporará a la situación original
«Hoy podríamos estar hablando de un segundo Marisquiño», reprocha el Gobierno autonómico al local, que dice que Santiago tardó ocho años en autorizar la demolición