La crisis griega y su contagio a otros países de la zona euro mediante los ataques especulativos a su deuda soberana y a sus bancos incidieron negativamente en la bolsal.
Las dudas sobre la recuperación de la economía europea y el retroceso de los mercados aceleran la huida de los inversores del euro que se sitúa, por primera vez en cuatro años, en 1,24 dólares.