En plena era de la comunicación, los adolescentes han sustituido las cartas, el billar y el futbolín por macro-partidas en red con los amiguetes de turno en ese «nuevo» centro de ocio juvenil que se llama ciber. En una partida en línea se puede ser el más fuerte o el más rápido y sin necesidad de moverse de la silla.
Redacción digital