«Me quitan la cámara y me echan»
El enviado especial de La Voz cuenta como lo expulsaron de Israel como integrante de una delegación de observadores españoles Son casi las 5.30 de la tarde del Viernes de Dolor y mi viaje a Israel ha durado lo que tardan en consumirse unos cuantos cigarrillos. No ha habido llamada salvadora desde la Embajada y los servicios de seguridad isralíes me meten a la fuerza en un avión de Iberia para deportarme a España, apenas una hora después de poner los pies en Tierra Santa. La policía se ha quedado con el único testimonio gráfico de los atropellos sufridos por una delegación de ONGs europea. Son las imágenes de gente sacada a rastras desde el aeropuerto al avión. Pero ya son historia, la de un carrete confiscado y seguramente tirado en la primera papelera.