Un pasajero de un vuelo de Ryanair procedente de Málaga que en la noche del martes no pudo aterrizar en Lavacolla narra la peripecia en la que se convirtió el desvío a Madrid y el posterior trayecto por carretera hasta la terminal compostelana
Las líneas 6 y 6A son de las más usadas, pero sufren idénticos problemas que las 20 restantes: retrasos, paneles que no muestran información, averías continuas y descontrol en cuanto arrecia la lluvia
Los contratiempos afectaron al pasaje del enlace de Ryanair que salió del aeropuerto de Manises y fue desviado a Barajas, y al del servicio de Iberia que partió de Loiu y acabó tomando tierra en Alvedro
Cuenta que, aunque la salida estaba programada para las 22.45 horas, el avión no despegó hasta las 06.45 horas: «La única justificación que nos dieron fue que los pilotos se negaban a volar»