La decisión fue tomada por el Gabinete paquistaní después de que el sábado un ataque aéreo de la OTAN matara a 26 de sus soldados en la frontera con Afganistán.
El hombre, un dominicano que aprendió a fabricar bombas en una revista de la banda en Internet, tenía en el punto de mira a empleados del Gobierno, militares retirados y políticos electos.
Pese a que el consumo de esta droga, que se cobró miles de vidas y de infectados por VIH en la década de los 80, está controlado, los expertos piden no bajar la guardia.
El presidente afgano repasó las mejoras que ha vivido el país en la última década, pero afirmó que el futuro de las relaciones con la comunidad internacional deben plantearse de igual a igual.
Ayer murieron al menos cinco personas en otro de estos ataques de aviones teledirigidos, en este caso en la región tribal vecina de Waziristán del Norte, la más castigada por los misiles de Estados Unidos.