La batalla, que todavía continúa, comenzó en el distrito de Shah Wali Kot, cuando una patrulla de las fuerzas conjuntas fue atacada por un grupo de rebeldes con armamento pesado y ligero.
Dos de los rehenes fueron ejecutados, mientras que el 11 de agosto los talibanes liberaron a dos mujeres que se encontraban enfermas tras intensas negociaciones con la delegación de Seúl.
La escalada de la tensión en la región comenzó el pasado 10 de julio, cuando 14 soldados filipinos murieron en combates contra grupos rebeldes musulmanes, en los que estuvo implicado Abu Sayyaf.