Anders Fogh Rasmussen aseguró no obstante que la organización seguirá en el país afgano «el tiempo necesario» para que las fuerzas locales sean capaces de resistir a los insurgentes.
McChrystal, comandante de las tropas estadounidenses, ha pedido refuerzos que oscilan entre los 30.000 y 40.000 soldados, y que se sumarían a los 68.000 actuales.
Los terroristas fueron capturados el el mismo lugar donde, en 2005, Al Qaeda tendió una emboscada a una patrulla militar en la que murieron 15 soldados.
«Ha llegado el momento de que todos nosotros adoptemos la parte de responsabilidad que nos toca para una respuesta global a desafíos globales», dice el presidente estadounidense.
La intensa actividad de la organización extremista durante los últimos meses pone en duda la tesis defendida por algunos generales filipinos de que el grupo está descabezado y ya casi derrotado.
Según un comunicado oficial, «España y Estados Unidos disfrutan de fuertes relaciones bilaterales y colaboran en todo el mundo para promover la paz y la prosperidad».
Aunque la identidad de las fuerzas atacantes no se ha confirmado, testigos aseguran que los helicópteros despegaron de un barco de guerra francés situado frente a la costa.