El obispo sudafriano y Premio Nobel de la Paz destacó que solo podrá haber paz en el mundo, si las personas no se dejan llevar por los deseos de venganza.
Los estudiantes regresaban a sus casas en una treintena de autobuses junto a familiares y varios trabajadores del instituto cuando se produjo el secuestro, a manos de atacantes armados con rifles automáticos y granadas.