José Ernesto Díaz-Noriega fue el gran dinamizador del cine aficionado coruñés

Obtuvo, entre otros premios, la Palma de Oro en el Festival de Cannes Muchos le consideraron como el padre del cine aficionado gallego, pues a su amparo y con sus enseñanzas surgieron numerosos realizadores del pequeño formato (8 y 16 milímetros). Era, además, un tipo simpático, un «sabio distraído», como le llamaba su buen amigo Domínguez Durá, una mezcla de Albert Einstein y Luis Berlanga. Vivió en A Coruña más de un cuarto de siglo, en cuyo Distrito Forestal estuvo destinado como ayudante de Montes. Se llamaba José Ernesto Díaz-Noriega.