Dos gasolineras y una mezquita fueron incendiadas en la capital, según la televisión estatal iraní, que califica de «alborotadores» a los manifestantes de la oposición.
Agentes antidisturbios recurrieron a cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a miles de personas que trataban de concentrarse en la emblemática calle Enguelab.
Afirma que será difícil parar a la sociedad civil, pero también que Ahmadineyad, que tiene muchos apoyos y un amplio respaldo en las provincias, no está dispuesto a ceder