FÚTBOL / COMPOSTELA La Segunda División tritura entrenadores con frialdad y con pocas pausas. El último en caer ha sido el veterano Vicente Cantatore, que dejó ayer el banquillo del Sporting de Gijón. El club cuestionó el trabajo de su hijo Marcelo, encargado de la preparación física, y sugirió el cambio en esa parcela. Don Vicente percibió malas vibraciones, sintió que había dudas sobre su trabajo y decidió poner punto y final con generosidad desconocida en el mundo del fútbol. Se va a petición propia, cobrando lo que le correspondía hasta ayer. Se hace cargo de la primera plantilla el responsable del filial, José María Meana Acebal.
M. G.