Amnistía Internacional expresa su confianza en que el Nobel de la Paz sirva para sacar a la luz «la violación de los derechos humanos que padece China».
Le aguarda una semana de intensos debates centrados en los puntos más polémicos, como la expulsión de los ciudadanos comunitarios que supongan una carga excesiva para el Estado francés.
Destacó su faraónica puesta en escena, basada en un impresionante escenario circular que sobrepasaba en altura la grada de un repleto estadio de Anoeta.
La noticia fue recibida entre la indiferencia de la población japonesa y el estupor de los defensores de los derechos humanos, que lo calificaron de «duro revés».