La calidad del marisco fue una de las claves del éxito de la multitudinaria fiesta gastronómica de Corme A tenor de la caravana de coches, más parecía la celebración del San Cristovo en Baio, que una fiesta grastronómica. La visión de los enormes «molinos de viento» y el mar desde lo alto de la carretera no dejaban lugar a dudas de que al final de la vía estaba Corme y de que todos aquellos vehículos se dirigían a la Festa do Percebe. El mejor del mundo, según los lugareños, aunque los laxenses les disputan este glorioso título. Un momento antes del pregón de Xurxo Souto apareció la lluvia. Nada más autóctono que una «enchenta» de percebes a la vera del mar y con el agua cayendo del cielo. Eso sí, bajo una una carpa instalada para la ocasión.
GABRIEL RIVERA