Cada año, los pescadores de Taiji cazan unos 2.000 delfines, cuya carne se destina principalmente al consumo aunque algunos cetáceos se mantienen con vida para venderlos a acuarios de todo el mundo.
En el 2010, la reducción de la emisión de sustancias que agotan la capa de ozono fue cinco veces superior a la que pronosticó el Protocolo de Kyoto en 1997.