Respetado por sus compañeros de profesión, a Hopkins le gusta ir directo al grano y resuelve sus secuencias «en dos tomas», según afirmó Del Toro tras el rodaje de «El hombre lobo».
El mejor embajador posible del cine español, trabajador incansable y agradecido, ha sabido adaptarse a la idiosincrasia de la industria estadounidense.