Un escultor sonense reconstruyó una pieza cuyas partes fueron recuperadas en distintos lugares de Pobra La base y los escalones en casa de un vecino; el capitel, en otra residencia particular, y la imagen de la Virgen, en el almacén de otra propiedad privada. Eso es lo que quedaba del cruceiro del lugar pobrense de A Lomba, del siglo XVIII, tras haber sufrido, además, otros avatares como golpes de camiones e incluso la caída de un rayo. Pero sobrevivió. Y fue gracias al interés del edil de Cultura de Pobra, Antonio González, y a la destreza del «cirujano» que reconstruyó la pieza, el escultor sonense Juan Cabeza. El cruceiro lucirá en su ubicación original. La Diputación ha concedido una ayuda para este fin.
A. F. N.