La curiosidad campó a sus anchas
El parque de Santa Margarita se convirtió en un laboratorio al aire libre Cousteau cambió ayer su mundo submarino por el monte. Paseó su desproporcionada cabeza por el parque de Santa Margarita. Con él, otros científicos de cartón piedra -de Einstein a Marie Curie-, cabezudos también, un río de globos y cometas y miles de niños y adultos a los que ayer les estaba prohibido no tocar, estarse quietos o reprimir su curiosidad. Veinte carpas con infinidad de experimentos -muchos de ellos realizados por escolares-, decenas de juegos e innumerables actividades formaban el escaparate de oportunidades para aprender divirtiéndose en el Día de la Ciencia en la Calle, que ayer celebró su sexto cumpleaños a los pies de su casa coruñesa.
REDACCIÓN