La presencia de un objeto de este tipo en la GNM lleva a los astrónomos a pensar que esta galaxia tiene una historia de activa formación estelar más reciente que nuestra Vía Láctea.
Astrónomos de EE.UU. parecen apuntar al agua encontrada en los meteoritos primitivos y las moléculas que contienen, como posible origen de los océanos de nuestro planeta.