El Gobierno turco ha asegurado que no cerrará sus puertas a los desplazados y ha pedido a Siria a que haga las reformas necesarias para democratizar el país.
«Centenares de miles» de manifestantes se reunieron en la autopista que une el barrio de Mazzeh alrededor de la «más grande bandera siria», de 2.300 metros de longitud.
Los campos de refugiados establecidos en la provincia de Hatay están llenos, por lo que el gobierno turco está estableciendo nuevos lugares para alojar a los recién llegados.
El asalto a esta localidad de la provincia de Idleb comenzó el pasado viernes, coincidiendo con una nueva jornada de represión de las protestas contra el régimen del presidente Bachar al Asad.