Los once fueron condenados por estar involucrados, planear y ejecutar la cadena de atentados contra los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Finanzas.
Los jefes de la diplomacia iraquí e iraní hicieron este anuncio después de una reunión mantenida por ambos políticos para poner fin a las actuales tensiones bilaterales.
El primer ataque fue perpetrado con un coche-bomba junto al edificio de la gobernación, mientras que el segundo fue cometido por un guardaespaldas del gobernador.