Las muertes fueron fruto de varios ataques contra personas que se enfrentaban a las tropas norteamericanas o que intentaban colocar explosivos en varios puntos de la capital.
Las mezquitas de Ciudad Sadr, bastión de Moqtada Sadr en Bagdad, exhortaron a expulsar a las tropas estadounidenses tras un llamamiento del líder radical chiita.
En el barrio de Al Gadir, situado junto a Ziuna, cayeron otros dos obuses de mortero que hirieron a tres civiles y causaron numerosos daños materiales.
Un suicida que conducía un vehículo lleno de explosivos empotró el coche contra un puesto de control de la policía en el área de Abu Obeid, unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad.