La Bolsa española vivió ayer una sesión de infarto, en la que tuvo que encajar una fuerte caída en su indicador de referencia, que lo arrastró a un nuevo mínimo anual
La cifra está por debajo de la que estimaba el Gobierno, que calculaba unos 30.000 millones tras obligar a las entidades a traspasar sus activos inmobiliarios tóxicos
La agencia de calificación considera que todavía dejan a muchas entidades y a sus acreedores «vulnerables» al crecimiento de los préstamos problematicos