La villa ourensana mantiene la esencia de su entroido, con hormigas, harina y peliqueiros, sin dejarse cegar por los centros comerciales, los buzos y el espray
Además de ser la única familia que conserva la tradición en una parroquia en la que casi todos los vecinos trabajaban el barro, supo evolucionar en usos y formas
En la comarca hay al menos cuatro regidores que no duermen en su municipio. Para ellos es anecdótico aunque admiten que puede haber quien no lo comparta