El Papa también admitió las «virtudes heroicas» de la religiosa argentina María Antonia de San José (de civil, María Antonia de Paz y Figueroa) (1730-1799) fundadora del Beaterio de los Ejercicios de Buenos Aires.
El pontífice reivindicó el pensamiento de Santo Tomás de Aquino para subrayar la necesidad de «fiarse de la experiencia de los demás donde el conocimiento personal no llega».