Se sugería que había que la visita de Benedicto XVI al país tenía que coincidir con la apertura de una clínica de aborto, bendecir matrimonios homosexuales y lanzar una marca papal de condones.
El obispo es uno de los tres prelados que han dimitido en los últimos meses tras conocerse varios informes que desvelaban el abuso a centenares de niños durante 70 años.